Por Samira Rios
En el campus de Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, una majestuosa arboleda de más de 600 árboles de Nimbo de la India, conocidos también como neem o lila india, se levantan como un símbolo de vida y sabiduría. Estos árboles, originarios de la India y Birmania, son tanto un orgullo como un desafío para la comunidad universitaria.
Los Nimbo, con sus imponentes copas y frondosas ramas, parecen gigantes protectores que abrazan el conocimiento y la serenidad. Sin embargo, bajo esta belleza verde se oculta una red de raíces invasivas que ha comenzado a minar la infraestructura del campus. Como serpientes subterráneas, estas raíces se han extendido hasta 30 metros de largo, infiltrándose en el cableado aéreo y los servicios higiénicos de las facultades, causando daños considerables.
Para abordar este dilema, se ha iniciado una poda de renovación. Este proceso es esencial para mantener la salud de los árboles y proteger la infraestructura. «Muchas personas pensarán que estamos dañando a estos árboles, lo que no saben es que es necesario hacerlo para la salud del medio ambiente», afirmó Enrique Bello miembro de la Dirección de Infraestructura, Patrimonio y Medio Ambiente.
La poda, no solo busca evitar que las ramas dañen el cableado, sino también controlar el crecimiento desmesurado de las raíces. Cada corte es una promesa de renovación y un paso hacia el equilibrio entre la preservación del entorno natural y la protección de los edificios universitarios.

Además, en estos árboles convive una variedad de fauna que encuentra en sus ramas un hogar seguro. La universidad se ha comprometido a reubicar estas especies en hábitats de conservación, promoviendo así la prevención y el cuidado de la biodiversidad. Este esfuerzo es un recordatorio de la delicada danza entre el ser humano y la naturaleza.
“Es muy interesante saber que no solo se preocupan por el cuidado del medio ambiente sino también por los animales que conviven en él”, admitió Jordy Pita estudiante de la carrera de comunicación.
Así, la poda de los Nimbos no es solo un acto de mantenimiento, sino un símbolo de la búsqueda de armonía entre el progreso humano y la naturaleza. Estos gigantes verdes seguirán siendo guardianes de nuestro campus, sus ramas y raíces contando historias de resiliencia y renovación.





