Por Sophia Bermúdez
En la parroquia Puerto Cayo, en el barrio 20 de abril los vecinos han expresado su malestar debido a la práctica de los tanqueros de arrojar el agua sobrante en las calles al finalizar su jornada.
Esta situación ha generado charcos y aceras inundadas, provocando malos olores y una mala imagen de la comunidad. La situación ha llegado a un punto crítico. Carlos Morán, presidente del comité barrial mencionó que, “Es molesto para nosotros los moradores. Los tanqueros dejan el agua sin ningún cuidado, creando enormes charcos que luego se llenan de lodo. Esto no solo afecta la apariencia de las calles, sino también nuestra salud”.
Los charcos no solo son un peligro para los transeúntes, sino que también se convierten en criaderos de mosquitos. “La cantidad de insectos ha aumentado en las últimas semanas. Estamos preocupados porque hemos escuchado que ya hay casos de dengue y esta mala acción eleva el riesgo para nuestra salud”, manifestó Maily Moran, residente de la zona.
Además, los conductores de mototaxis y taxis de la zona también están indignados, ya que sus vehículos se mojan al pasar y las personas que transitan a pie también son salpicadas cada vez que un carro cruza. “Cada vez que paso por esos charcos, mi taximoto se moja y a los pasajeros que llevo también. Esta situación debe solucionarse rápido”, dijo Junior Lema, residente y taxista del barrio.
La comunidad ha solicitado una reunión urgente con las autoridades locales y los encargados del servicio para llegar a un acuerdo, dado que, a pesar de haber colaborado en repetidas ocasiones para limpiar la zona, el problema persiste. Ante esta situación, los habitantes exigen que los tanqueros sean más conscientes y responsables con el manejo del agua sobrante.
Los habitantes permanecen en alerta y seguirá exigiendo una solución definitiva que elimine agua estancada en sus calles. La situación requiere de un manejo adecuado de los recursos hídricos y una mejor coordinación entre los distintos actores involucrados.





