Por: DIANA YANAISA VERA VÉLEZ
En la cocina se preparan las delicias que alimentan al cuerpo y deleitan el paladar, pero también es un espacio donde se pueden producir accidentes domésticos como el caso de Tania Vélez, quien sufrió de graves quemaduras al explotarle una olla de presión en la cara y parte de su cuerpo, mientras preparaba el almuerzo para su familia. Este es uno de los accidentes domésticos más peligrosos que se pueden producir en la cocina, donde se combinan fuentes de calor, líquidos inflamables y objetos cortantes.
Poniendo en peligro la vida de una persona, estos accidentes en la cocina representan uno de los riesgos más habituales y graves que se pueden dar, afectando el tejido de la piel, causando daños irreversibles, tanto físicos como psicológicos.
Las quemaduras son las lesiones más comunes que se producen en la cocina, y se pueden presentar de diferentes maneras: por calor, sustancias químicas, electricidad, luz del sol o radiación nuclear. Entre las más frecuentes están aquellas causadas por líquido o vapor caliente, incendios de edificios, y líquidos y gases inflamables.
Los tipos de quemaduras se clasifican según la profundidad y la extensión de la lesión. Las de primer grado dañan la capa exterior de la piel o epidermis, y suelen sanar por sí solas en una semana. Las de segundo grado afectan la capa exterior y la capa inferior de la piel o dermis, y pueden necesitar injertos y dejar cicatrices. Las de tercer grado destruyen completamente ambas capas de la piel, así como los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas, y los tejidos subyacentes, requiriendo injertos de piel.
Las cicatrices que causan estas quemaduras pueden variar en cada caso, y dependen de factores como la edad, el sexo, la raza, la genética, la localización y el tratamiento de la herida. Aunque no es tan recurrente el caso de las quemaduras por la explosión de una olla de presión, representa una gran peligrosidad para la vida de las personas que las utilizan y no están pendientes de lo que puede suceder sino le dan un buen uso.
Tania Vélez, de 39 años, quien se ha dedicado toda su vida a plasmar con sus manos el arte de cocinar, y que lucha día a día por el bienestar de sus hijos, junto a su esposo Hernán Montero, con quién tiene un negocio de asados desde hace 10 años, es un ejemplo de este tipo de accidente.
El 12 de septiembre, Tania se encontraba en su cocina preparando el almuerzo para su familia, y nunca se imaginó lo que le podría pasar mientras destapaba una olla de presión para servir el plato del medio día.
“Me encontraba destapando la olla de presión cuidadosamente como siempre lo hago, estaba haciendo presión con mis manos y el seguro de la olla, cuando de repente me explotó en la cara y parte de mi cuerpo. Me asusté mucho, pensé incluso en la muerte, vi con mis ojos cómo una llama ardiente se alzó y el líquido de la comida me quemó. Nunca me había pasado algo parecido, siempre he estado pendiente con mucha precaución en la cocina”, admitió Vélez con una cara de tristeza y mirada perdida, tocando con sus manos las vendas que cubrían sus heridas.
Ante este tipo de emergencias, los expertos recomiendan actuar con rapidez y seguir algunos pasos para evitar complicaciones mayores. Uno de ellos es el sargento Ricardo Castro, tecnólogo superior en emergencias médicas y paramédico del Cuerpo de Bomberos, quien lleva 20 años laborando en la estación central de Manta, acudiendo a las emergencias médicas como un navegante de un mar con desafíos y oportunidades, donde cada ola es una experiencia que enseña algo nuevo.
“Como paramédico prehospitalario con el equipo de Bomberos, llegamos al lugar y realizamos una serie de valoraciones, que sería una primera asistencia bajo el protocolo de procedimiento. Establecemos un diagnóstico presuntivo, en este caso vemos si se considera una lesión por hemorragia o lesión que tal vez dificulte las vías respiratorias. Si evidenciamos en la primera visualización una quemadura como tal, nos regimos a la regla de los nueve en quemaduras, que es una forma de estimar el porcentaje de superficie corporal quemada”, añadió Castro mientras miraba la camilla de la ambulancia.
Existe una regla de 9, la cual consiste en asignar un valor numérico a cada segmento corporal, y sumarlos para obtener el total. Por ejemplo, la cabeza y el cuello equivalen al 9%, cada brazo al 9%, el tronco al 18%, cada pierna al 18%, y los genitales al 1%. Según esta regla, se determina el grado de la quemadura y el tratamiento adecuado.
Castro, afirmó que es importante enfriar la zona afectada con agua fría o suero fisiológico.
“Cubrir la herida con un apósito estéril o un paño limpio, retirar las prendas de vestir o joyas que puedan estar en contacto con la quemadura, y trasladar al paciente al centro de salud más cercano”, aseveró Castro.
Asimismo, puntualizó que no es recomendable aplicar comidas en la piel.
“No se puede aplicar hielo, mantequilla, pasta dental, aceite o cualquier otro producto casero sobre la quemadura, ya que pueden provocar infecciones o dificultar la cicatrización”, describió el paramédico contando con sus dedos mientras hablaba de los alimentos que no se deben aplicar.
La prevención es la mejor forma de evitar estos accidentes, por lo que se recomienda seguir algunas medidas de seguridad en la cocina, como revisar el estado de las ollas de presión y sus válvulas, no llenarlas más de dos tercios de su capacidad, no destaparlas hasta que hayan perdido toda la presión, mantener a los niños alejados de la cocina, no dejar objetos inflamables cerca de las fuentes de calor, y tener un extintor a mano en caso de incendio.
La cocina puede ser un lugar de placer y creatividad, pero también de riesgo y dolor. Por eso, es importante tomar conciencia de los peligros que se pueden presentar y actuar con responsabilidad y precaución. Así, podremos disfrutar de los sabores de la vida sin quemarnos.
Las quemaduras son uno de los tipos de lesiones más frecuentes y peligrosas que se pueden producir en la cocina, ya sea por contacto con líquidos o vapores calientes, fuego, electricidad o sustancias químicas. Afectando diferentes capas de la piel y los tejidos subyacentes, causando dolor, cicatrices, infecciones y discapacidad. Por eso, es importante prevenir los accidentes en la cocina y saber cómo actuar en caso de que ocurran, siguiendo las recomendaciones de los expertos en salud.
“Lo primero que hacemos es una valoración primaria, que es la clasificación de las quemaduras de primer grado, segundo y tercero. Esto significa que vemos en qué espesor de quemadura está, también la quemadura dónde se encuentra: cara, tórax, abdomen o extremidades. Vemos si la lesión es grave, mediana o leve y podemos hacer algún tipo de procedimiento, que tal vez sea irrigación, tenemos que cubrir o aplicar algún suero para la hidratación. Luego realizamos una segunda valoración, que es la cuantificación de signos vitales y eso determina si el paciente bajo la hidratación que estamos dando se puede mantener o hay que suspenderla u se realiza el traslado a casas de salud”, añadió Ricardo mientras se encuentra sentado dentro de la ambulancia, con una cara sonriente y orgulloso de lo que hace, quién aconseja.
Cómo debemos actuar ante un hecho de explosión en la cocina: “Si el paciente salió afectado gravemente, hay que activar el servicio de emergencia médica, en este caso llamar al 911 que es el ECU. Una vez que activan ese servicio, ellos mismos van a decidir qué ambulancia llamar o enviar. En Manta existen varios tipos de ambulancia, en este caso del hospital del IESS, MCP que son del Hospital o centro de Salud, está el Cuerpo de Bomberos que también brinda la asistencia hospitalaria”, afirma Ricardo con voz alta, mirando la camilla de la ambulancia.
También aclaró cómo fue el antecedente de la señora Tania: “En el caso de la olla de presión, no sabemos si estaba hirviendo agua o estaba hirviendo un líquido, verdad, o puede ser que las mismas partículas de la olla de presión que se hayan incrustado y haya hecho una herida, pero en este caso como estamos hablando de quemaduras, vamos a ver si fue por medio de un líquido o algo sólido que quemó”, puntualiza Castro con las manos juntas, haciendo gestos de cómo actuar ante casos como estos.
Verónica Mero, enfermera de cuidados directos en la unidad de quemados del hospital Rafael Rodríguez Zambrano, describe los tipos de quemaduras que más prevalecen en accidentes por quemaduras: “Las quemaduras que se llaman por escaldaduras, porque cae en su cuerpo agua caliente, sopa, todo lo que es líquido caliente, son clasificada en tres partes: quemaduras A, AB y las B. Las quemaduras A son solamente por radiaciones solares, cuando usted va la a la playa y se forman unas bombitas. Estas quemaduras primarias se clasifican como quemadura tipo A”, puntualizó Verónica mientras cuenta con sus dedos los tipos de quemaduras.
También destaca cuando son heridas causadas por líquidos calientes: “Cuando son tipo AB es cuando le cae en su cuerpo líquidos calientes, como sopa, etcétera. Muchas veces se va profundizando ya en esa clasificación. Nosotros la entregamos con quemaduras AB, pero a veces se quedan así o hay otra clasificación de las AB que hay ABA o ABB, dependiendo que no se va profundizando. ¿Cómo sabemos cuándo nos va progresando? Porque normalmente una quemadura dura hasta 7 días que la curación normal, la paciente sana, pero si ya pasa de los 7 días a 15 días, se está aproximando una quemadura ABB, una quemadura intermedia. Por último, tenemos las quemaduras B, es cuando ya toca realmente el músculo y el hueso”, describió Mero.
Las quemaduras son un peligro que afecta a muchas personas, especialmente en la cocina, donde existen elementos que pueden causar daños severos en la piel y los tejidos. Por lo tanto, es necesario tomar medidas de prevención, como usar guantes, tapas, ropa que nos cubra y evitar el contacto directo con el fuego, la electricidad o incluso dejar la cocina encendida mientras se realizan otras labores, lo más importante es saber cómo reaccionar ante una quemadura, llamando al servicio de emergencia médica, Evitando así complicaciones infecciones o secuelas que afecten la calidad de vida de las personas quemadas.




