Por: Génesis Loor López
Las aulas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) han florecido en un escenario de maravillas tecnológicas, estrellas fugaces han iluminado el camino del aprendizaje. Las pizarras inteligentes se han convertido en dibujos donde los conocimientos se pintan con destreza de un artista.
Antes la educación universitaria era un viaje presencial. Aquellos días evocan imágenes de cuadernos y libros, como pilares antiguos que sostenían la búsqueda del conocimiento. En ese entonces, encontrar información era una tarea como buscar una aguja en un pajar.
“La tecnología se ha incorporado mucho a raíz de la pandemia, en ese momento no podíamos acercarnos cara a cara y las herramientas tecnológicas aparecieron y con ella los estudiantes aprendían a dominarlas”, confesó Iván Castro docente de ciencias de la educación área de tecnología.
Cuando la pandemia del Covid-19 azotó como un huracán, las llaves maestras para desbloquear el aprendizaje universitario fueron los dispositivos tecnológicos y el internet. Como conjuros mágicos abrieron puertas inexploradas, estas herramientas revelaron un poder en el paisaje de la comunicación y la educación estudiantil.
Cada momento de aprendizaje se convirtió en una moneda preciosa, y cada interacción en línea fue un tesoro por descubrir. Los jóvenes exploraron este territorio digital con entusiasmo, mientras que los maestros, como guías sabios, compartieron sus conocimientos a través de esta nueva forma de didáctica.
En medio de la tormenta, estas herramientas tecnológicas fueron como faros de esperanza en la vida universitaria, revelando un mundo de posibilidades inexploradas y desafiando la adversidad.
En cuanto a los maestros, la enseñanza que imparten en la actualidad presencialmente es mas ahorrativa en cantidad de tiempo para avanzar mas rápido con el aprendizaje del alumno utilizando herramientas de planificación que le brindan las herramientas mágicas.
Carlos Peñarrieta, estudiante de Medicina en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), menciona “ El internet y la tecnología nos ha permitido tener clases fuera de las aulas ya que cuando salimos tarde los doctores optan por dar clases en línea por nuestra seguridad entonces, nuestro aprendizaje depende de un recurso tecnológico no solo dentro de la universidad.” Como guardianes de su propio destino, los estudiantes han encontrado en la tecnología moderna un aliado invaluable en su búsqueda de sabiduría y protección.
“Como estudiante de Medicina los dispositivos móviles nos ayudan, sin embargo, en la práctica no mucho, pero saca siempre de apuros”, destaca Peñarrieta con sus manos entrelazadas.
En su caja de herramientas, sobresalen aplicaciones como Canva, que permite crear presentaciones que son auténticas obras de arte, donde cada diapositivo es un lienzo en blanco esperando ser transformado en una obra maestra visual. PowerPoint se convierte en la telaraña donde tejen argumentos convincentes y narrativas cautivadoras, mientras que Zoom y Teams son como los escenarios donde se representan las actuaciones más impresionantes de la comunicación a distancia.
Las plataformas educativas, como Moodle, son como bibliotecas encantadas donde los estudiantes encuentran tesoros de conocimiento organizados en estantes virtuales. La plataforma de la Universidad se convierte en la plaza central donde se reúnen para compartir ideas y descubrimientos. Google Académico, por otro lado, es como un faro en medio del vasto océano de información en línea, guiándolos hacia fuentes confiables y valiosas para sus investigaciones y tareas.
Estos recursos didácticos de la tecnología integrada al aprendizaje tienen ventajas por un lado mientras por el otro se encuentra bajo la lupa a estudiantes que son afectados por no tener la facilidad de adquirir computadoras o teléfonos de calidad para sus estudios.
Este detalle es muy poco sentido por profesores que imparten clases sin comprender los niveles de vida de cada uno de los estudiantes, sin embargo este no sería el único problema, existe otros alumnos con poca concentración de clases por tener presente un dispositivo móvil.
Esto viene siendo una brecha digital que a pesar de la tecnología unos se quedan en el camino del éxito por no tener acceso a un dispositivo.
El reto de integrar la tecnología al aula de clases está en saber sacar provecho de la misma para una mayor participación del estudiante en su desarrollo profesional, es ahí donde su papel acciona para propósitos netamente educativos.
Según la pagina web “Colombiaaprende”, los docentes pueden emplear la Inteligencia Artificial en la educación para diseñar programas de estudio. Para ello, pueden utilizar software de IA que busque a través de Internet aquellos contenidos que, relacionados con una determinada temática en particular, tienen una mayor relevancia.
Madelien Cantos, estudiante de educación básica sentada en un banco y sonriendo cuenta que como futuros docentes los preparan en el aula para adaptar a los niños a este ambiente de la tecnología que en algún momento ellos también utilizarán.
La inteligencia artificial ha infundido una poción de eficiencia y retención de conocimiento en el caldero de las aulas universitarias, transformando la experiencia de aprendizaje en una joya personalizada. Cada estudiante se convierte en el destinatario de un hechizo educativo adaptado a sus necesidades, como si un mago invisible hubiera leído sus mentes y diseñado una lección a medida.
“Como estudiante universitario y dueño de un almacén de teléfonos, la tecnología no escapa de nuestra realidad es muy necesaria y más cuando se estudia”, afirmó Jorge Conforme en su local mientras le ofrecía un teléfono a un cliente.
Las universidades se han transformado en reinos donde la innovación y la exploración son el estandarte. Pero en este viaje mágico también se han presentado desafíos como sombras en el camino. Como equilibristas en un alambre tenso, la clave es encontrar el punto de equilibrio entre la magia de la tecnología y la esencia de la enseñanza tradicional.
La inteligencia artificial es la varita mágica que ha hecho posible una educación personalizada y efectiva, pero como todo mago sabe, mantener el equilibrio entre la magia y la realidad es esencial para que la historia continúe siendo un cuento de éxito.
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