Por, Kathiusca Moreira
En el verde tapiz del campo de juego de la academia atlético Valle de Tumbaco en la ciudad de Guayaquil, se desarrolló el campeonato de fútbol infantil, el cual convirtió a los niños en artistas, donde se combinan la destreza, la alegría y la camaradería.
Alanys Ávila, madre de familia goza de cada partido en el que juega su hijo, gracias a los cursos infantiles que abrió la academia. Para ella, es un placer poder asistir en cada participación, en la se divierte en formas desorbitantes, ‘‘cuando sonríe porque pudo realizar un gol, a mi llena de mucho orgullo y sé que hice lo correcto al ponerlo en este curso de fútbol”, indicó Ávila mientras aplaudía la victoria de su pequeño.
Los padres en las gradas, convertidos en una orquesta con sonidos de apoyo y aliento en sus voces son el coro que eleva el espíritu de los jóvenes en los minutos del partido, con los desafíos y a un gol del triunfo.
Carlos Molina, así mismo destaca lo provechoso de adquirir un deporte a temprana edad, ya que no solo es bueno para la salud, más bien es un logro volverlo habito.
A través de cada partido, el campeonato de fútbol infantil es como un libro con páginas que se despliegan ante nuestros ojos. Cada capítulo es una lección de valentía, amistad y determinación en los jóvenes jugadores quienes son los autores de su desenvolvimiento en la disciplina.





