Por: Frederic Caicedo
La mañana se torna fría y el canto de los gallos dan la pauta a toda una ciudad de que hay que despertar, pues una fiesta trascendental esta por empezar.
6:00 am. El bullicio empieza a sonar, los pitidos de carros suplantan los ensordecedores cantos de animales, y las multitudes van camino a celebrar una fiesta, que marcará el futuro de un pueblo, que esta sediento de cambio y progreso.
7:h00 am, el deber cívico llama y los corazones calientes y deseosos encuentran motivos suficientes para participar de la toma de decisiones más importante de los últimos cinco años, las calles son una marea humana que danzan atribuyéndose la responsabilidad de ver a un pueblo sumido en la violencia y en la pobreza. El peso de la primera pluma levantada va cargando consigo desenas de atentados y personas que a mano de la delincuencia organizada ya no están entre nosotros.
El despliegue policial y militar es espacial, y es allí cuando todo el pueblo se pregunta. ¿Solo en ocasiones especiales, se debe tener este resguardo de parte de la fuerza pública o debería ser de manera diaria? “Es bueno que haya bastantes militares el día de hoy, pero esto no debería ser solo para días especiales”, señaló Dennis Cabrera ciudadana votante mientras movía la cabeza negando el accionar de las autoridades.
El reloj marca las 8:h00 am, el astro rey se hace presente, esperando iluminar la cabeza a una avalancha de ciudadanos, que en este día tan especial deciden el futuro no solo de ellos, sino que de toda su familia, cuarenta y cinco después surge el primer incidente en la urna 12 de varones, un reclamo furibundo se hace ver cuando, una persona es detenida por varios efectivos policiales, la incredulidad de las personas al ver este hecho plasma a una sociedad que no debería acostumbrarse a este tipo de sucesos. “Es un ciudadano con boleta de captura que será puesto a las órdenes de las autoridades requeridas”, enfatizó Diego Ulloa efectivo policial.
La mañana toma un tono de tranquilidad y aunque la atmosfera aún es tensa, se escuchan las primeras carcajadas, el peligro no opaca la alegría de un pueblo que aún tiene ganas de darle su mejor cara a la vida, el tiempo transcurre son las 10h:20 am, el calor hace foco, las botellas de agua se tornan más necesaria que nunca, mientras la afluencia de personas se intensifica de forma gradual. “Siempre intento venir a esta hora ni tan tarde, ni tan temprano para que me dejen sentado aquí todo el día”, indicó Mirian Cuero con una sonrisa en su rostro.
El medio día se acerca y el hambre asecha, las caras largas ya se hacen sentir, y el flujo de personas empieza a mermar. ¿El miedo será un impedimento para poder ejercer su derecho cívico con la patria? “El miedo siempre está latente, pero hay que venir a participar, pues define mucho nuestro futuro”, resaltó Rosa Bermeo mientras sostenía su bolsa.
Pasado el medio una escena ilumina los ojos de muchos transeúntes, dos personas de la tercera edad en un símbolo de patriotismo se acercan agarrados de la mano para pronunciar su voluntad con respecto al porvenir de un país y de una ciudad que adolece toda clase de problemas sociales y humanos, esta situación enaltece y da un sentido de pertenencia único e invaluable.
14:h00 pm, la clama se acentuaba de gran manera, pero el estado de alerta no se iba, la poca afluencia de personas marcaba el transcurrir de los minutos. ¿Cómo no estar a preocupados si la violencia yace parte de cada día? “La violencia en esta ciudad es parte de cada día y en ningún momento uno puede dejar de estar alerta de que algo pase”, aseveró Ronal Mera, mientras caminaba con retardo.
A las 15h00 pm, la afluencia de personas nuevamente se intensifica esperando alcanzar a llegar a ejercer su derecho al voto, sorpresivamente el entusiasmo se plasma en dos jóvenes, que parecían no entender el contexto y hasta cierta medida está bien, tal vez una ciudad tan aquejada por la delincuencia y problemas de toda índole debería reflejarse en estos jóvenes y salir del contexto tan nefasto que la rodea, después de media hora una bulla fuerte y aplausos hacen voltear la mirada de todos, la llegada de la prefecta Roberta Zambrano y su comitiva, para ejercer su derecho al voto, despierta diferentes reacciones de varios de los asistentes a esta fiesta democrática
En estas elecciones de segunda vuelta a la presidencia de la Republica de Ecuador, es inevitable pensar en las personas que ya no están, y que sucumbieron ante las garras de una mafia que se ha empergado, en las raíces de la sociedad para nunca más salir.
16:30 pm. La caminata apresurada de varias personas se hace sentir y el bullicio retumba las paredes de este recinto electoral, que ve como un gran grupo de ciudadanos buscan llegar a sufragar, antes de la hora límite establecida.
Las filas para las diferentes urnas retratan a nuestro país, como una sociedad que deja para último algo tan relevante para su futuro. “La verdad vengo solo por el papel de votación, no me interesa quien gane, porque igual no cambiará nada”, enfatizó Andrés García un joven con aspecto que denota decaimiento.
16:55 pm. Los gritos son cada vez más frecuentes y ya la desesperación por sufragar no tendrá resultado, varias urnas empiezan a cerrar y a no permitir a las personas a votar. “Es increíble que se acerquen a votar a esta hora, cuando han tenido todo el día para hacerlo, creo que nuestro país tiene mucho que aprender y en especial nuestra ciudad”, subrayó Jostyn Payan joven presidente de la junta número 8, mientras movía la cabeza de forma negativa.
La hora establecida para el cierre de la jornada llegó son las 17:h00 pm. Todas las juntas electorales instaladas en la Unidad Educativa Fiscomisional Sagrado Corazón cierran su recepción del voto ciudadano para dar paso al conteo oficial de votos, la intriga de que candidato se alzara con la victoria es palpable.
Uno a uno los votos son contados y las juntas electorales plasman sus resultados, y la división popular habló, en unas juntas gana el candidato Daniel Noboa y en otras gana la candidata Luisa Gonzáles, el pueblo ha hablado y se deberá respetar la voluntad popular.
La parte oscura de estas elecciones presidenciales 2023 en la ciudad de Esmeraldas se evidencia en la abstinencia de votantes a uno de los recintos electorales más grande de la ciudad que tenía empadronados a 2000 personas y tuvo la falta de 455 ciudadanos, lo que refleja un 22, 75 % de personas que por la violencia e inseguridad no acudieron a ejercer su derecho al voto.





