Por Yuliana Gómez
Entre mesas, cajas, cocinas y adornos los emprendedores abrían paso para acomodar los últimos detalles, para darle la bienvenida a los visitantes. El aroma revuelto a tonga, ceviche y café pasado, fue el detonante a sentir esos recuerdos del pasado. Entre música y aplausos, la feria se convirtió en un espacio para exaltar la cultura popular, donde cobró vida el baile y los amorfinos.


Interpretados por el grupo de danza folclórica de San Vicente y el grupo de danza fiesta montubia, desde la Prefectura de Manabí. Una mañana que arrancó con riqueza cultural, música y gastronomía local. Así se inauguró el décimo tercer festival de “Sabores y Saberes”, donde más allá de revivir el legado cultural, apoya emprendedores y comerciantes locales.
La Federación de organizaciones campesinas de la zona norte de Manabí (Focaznom), son los organizadores principales de este evento, con el apoyo de la Red de jóvenes lideres de la Manpanor, Futuros urbanos y Fuegos. Focaznom es una asociación que impulsa al desarrollo, de cada comunidad rural. Con la ayuda de los municipios o de fundaciones internacionales. “Unimos la delicia de la comida manabita, con el público presente” destacó Víctor Hugo Zambrano, presidente de Focaznom, el principal propósito por el cuál realizan este tipo de actividades.
Este festival nace desde un intercambio de semillas que realiza la asociación, esto se desarrolla en enero de todos los años, donde se comparten semillas y meses después se ven los frutos, en este tipo de festivales. “El campo se traslada a la ciudad” señaló Patricia Gómez secretaria de Focaznom. Además de que la ciudadanía late al ritmo de la próxima celebración y se mantiene a la expectativa.
Como pequeñas ventanas de identidad, los stands exhibían el esfuerzo de familias manabitas. Una de ellas fue el puesto de Glynis Guadamud, siendo miembro de la organización, ofrecen productos de su finca, como el ají, la cuajada majada (más conocida como suero blanco), los huevitos de rana, las grosellas en dulce son los productos estrellas que ofrece Glynis. Un dato muy importante es que todos estos productos ellos están a cargo desde la producción, la cosecha y la elaboración.
Cada puesto guarda una historia distinta marcada por el trabajo y la creatividad. Ese es la esencia de este emprendimiento, Alicia Roque no solo es un negocio de café, va más allá de eso, el amor con el que cultivan, produce y cosechan y le dan vida a una taza de café, además de que son una empresa familiar. “Lo que estamos haciendo es rescatar la cultura cafetalera de la zona” afirma Gustavo Alcivar uno de los administradores de Alicia Roque. Además, abrirán muy pronto un local en la Plaza Norte.

La feria no solo deleitaba el paladar, sino que también exhibía el talento artesanal. Es el caso de Elizabeth Paladines que lleva trabajando en este emprendimiento hace 7 años, comparte que empezó un mes después del terremoto 16A. En Burbuja del arte se encuentra lo que es bisutería energética, piedras energéticas, cuarzos y más. “Mujeres como yo, emprendedoras que seguimos día a día, nos dimos la oportunidad de demostrar nuestro arte” enfatizó Paladines.

Las familias recorrían lentamente el espacio mientras comentaban sobre los emprendimientos y la gastronomía. Francisco Rojas, uno de los asistentes al festival, enfatizó que lo que mas le gustaba de estos eventos, es que se mantenga viva la tradición, la cultura, que se usa utensilios que normalmente se están perdiendo. Además, mencionó que disfrutó de la gastronomía local degustando comidas tradicionales, como el ceviche de pescado curtido y un shawarma que no es un plato típico de Manabí, pero tiene un vínculo por los ingredientes que se utilizan en el plato.
Por otro lado, Angelica Andrade escritora manabita, lo que más le gusta de estos eventos es que incentiva a los jóvenes, a las personas de la ciudad a conocer, a disfrutar la gastronomía de las familias campesinas. También relata que el sabor que representa a Manabí, es la tonga de gallina criolla, “esa combinación de sabores que explotan en la boca y hacen sentir en casa” nos confiesa Andrade.
Así se vivió el décimo tercer festival de “Sabores y Saberes”, en el cantón San Vicente de la provincia de Manabí. En el parque de Las Madres, donde aproximadamente 1.500 personas asistieron a este evento. 25 stands de comida tradicional y otros 10 stands de artesanías y más. La feria fue apagando lentamente su bullicio entre aromas de comida típica, música y las últimas conversaciones de los asistentes. Emprendedores comenzaron a desmontar sus puestos mientras los visitantes se retiraban con el recuerdo de los sabores tradicionales que marcaron la jornada. Así concluyó un encuentro que, más allá de reunir gastronomía y cultura, fortaleció la identidad manabita y abrió espacio para que los pequeños negocios continúen creciendo.




