Por: Kathiusca Moreira Macias
La gripe, cual vendaval inesperado, irrumpe en las personas y más en los niños, este virus con diminutos bailarines envueltos en una capa de sutileza, se desplazan sin ser vistos, desencadenando síntomas, una ola de fiebre y dolor en el cuerpo.
“Mi hijo de un momento a otro le dio fiebre muy alta, junto con dolor de garganta y cabeza, luego con gripe y fuerte secreción nasal me asuste mucho por esa razón estamos aquí esperando que salga otro paciente que está dentro con la Doctora”, describió María Pérez quien se encontraba en el centro médico Santa Inés en la calle 12 vía San Mateo por Kia Motors, en la sala de espera al atender a su hijo con fiebre desde hace tres días.
Para muchas personas la fiebre, los dolores musculares y fatiga exigen la visita al centro de atención más cercano, “la gripe me dejó exhausta, pero a medida que los días pasaron, me empecé a sentir mejor. La recuperación fue lenta pero segura, la fiebre cedió, los dolores musculares se suavizaron, y la fatiga dio paso a una sensación de calma”, afirmó Laura Vera quien llevaba cinco días con temperatura alta, dolores musculares además de dolor de cabeza.





