Por, Marelyn Mendieta Zambrano
En un pequeño rincón de la ciudad de Manta se encuentra un lugar mágico, donde la mayoría conoce los sabores que se fusionan y las delicias se convierten en arte. Una fémina valiente y apasionada ha construido su propio imperio culinario a base de esfuerzo y dedicación, inculcado por el ser que le dio la vida, su madre. Mardoris Zambrano ha decidido hacer de su pasión, su forma de vida.

Desde temprana edad soñaba con compartir esa pasión con los suyos, empezando desde su hogar. Su madre, Ildaura Moreira, ha sido la fuente principal para que este emprendimiento crezca, pues tiende a realizar comidas tradicionales, enseñándole los secretos mejor guardados de la gastronomía familiar. Es así como Mardoris fue descubriendo que su verdadera vocación era deleitar paladares y hacer felices a las personas a través de sus creaciones culinarias, que se traducen en los deliciosos bocaditos “Marito”.
“Mi mamá desde muy joven fue cocinera de un colegio llamado “Leonardo Da Vinci”, desde allí aprendió diversos platos típicos, y sobre todo los bocaditos… a pesar que trabajaba para aquella institución educativa, fue poniendo en práctica esas pequeñas porciones de comida en casa, como un negocio personal”, enfatizó Zambrano, con una amplia sonrisa sintiéndose orgullosa de su mamá. Es así que, con 48 años de edad y todo el aprendizaje, decidió poner su propio puesto de venta.
Son las 6h00 AM, las manecillas del reloj siguen su curso y Marito, como le conocen de cariño, comienza su jornada laboral.
-Es hora de agradecer a Dios por un nuevo día, expresó Zambrano dando gratitud al cielo.
Rondando la cocina de paredes blancas, la mujer realiza sus pedidos mientras sus hijos duermen, “así es todos los días, no hay descanso para las responsabilidades”, afirmó.
Marito tiene un don que se traduce en la lucha diaria de motivarse ella misma, sabiendo que también se sufre, mientras caían lágrimas de sus ojos, rodando por su cálido y suave rostro como si fuesen gotas de lluvia sobre la ventana.
Algunas veces la suerte no ha sido una de sus mejores compañías, debido a las enfermedades, debilidades, hasta la misma desmotivación de no tener lo necesario. Pero Marito no se rindió. Decidió buscar alternativas y finalmente logró obtener el financiamiento necesario para abrir su local, evidenciando que el sol sale para todos, y sin olvidarse al duro enfrentamiento con la competencia, ya que hoy en día las personas prefieren tener su propio sustento, siempre con ayuda de sus familiares para sacar adelante su pequeño trabajo.

Entonces decidió dar el paso más y poner su propio negocio de bocaditos desde su casa. Con mucho esfuerzo y sacrificio, logró conquistar los corazones de sus vecinos. Cada mañana se levanta con el canto de los pájaros, motivándose a hacer grandes cosas con sus manos, como magia para endulzar el paladar de las personas. “Desde que está creciendo este negocio, son más las ganas en levantarme con pie derecho y esforzarme en lo que hago”, aseveró, Marito mientras realizaba un pedido de bocaditos.
A esto, Ildaura, madre de Mardoris admitió: “mi hija me llena de orgullo, saber que no se avergüenza de este trabajo honesto y que siga mis pasos, por amor a la cocina es algo que no puedo explicar con palabras”.
Los bocaditos de Marito, con el pasar del tiempo trascendían, se volvió una historia única y con un sabor inigualable. Desde los deditos y empanadas hasta las crujientes bolitas de carne con sus respectivas salsas les da el toque perfecto. Cabe recalcar que, cada creación era cuidadosamente elaborada con amor y dedicación.
Y así fue creciendo como espuma el negocio, no era para menos, sus fieles clientes se multiplicaban y las redes sociales se llenaban de buenos comentarios hacia sus bocaditos. Gracias a este emprendimiento fue trascendiendo a distintos barrios de Manta, llegando a oídos de importantes comercios, quienes no tardaron en felicitarla y reconocer su talento y dedicación.
Sin embargo, el camino hacia el éxito no estuvo exento de obstáculos. Mardoris enfrentó también quiebres en su emprendimiento, no siempre sonreía, también hubo días que miraba el reloj y pasaba el tiempo sin que se vendiera algo. “Es triste cuando no hay una venta de pedidos… saber que este negocio es mi único ingreso para sacar a mi familia adelante”, lamentó esta mujer aguerrida con su voz quebrantaba.

Actualmente, con sus altas y bajas, bocaditos “Marito” tiene sus acogidas en distintos locales. A diario la solicitan para hacer encargos a todas horas. “Hay días duros, donde no se descansa… hacer mini bocaditos también resulta cansado, debido a que estar de pie todo el día es agotador”, reconoció.
El emprendimiento de esta mujer en bocaditos ha sido un verdadero éxito. A través de su pasión por la cocina y su dedicación incansable, logró convertir una simple idea en un negocio próspero y reconocido en la comunidad.
Su habilidad para combinar sabores únicos y presentaciones atractivas ha cautivado a sus clientes, quienes no dudan en recomendar sus bocaditos a familiares y amigos. Además, su compromiso con la calidad y la frescura de los ingredientes utilizados ha sido clave para mantener la satisfacción del paladar de las personas que disgustan estas delicias.
No solo se destaca por su talento culinario, sino también por su capacidad para adaptarse a este tipo de trabajo, que a simple vista se ve fácil, pero tiene sus dificultades. Ya que solo personas como Mardoris, fuertes y con objetivos claros, pueden conseguir todo. Por su constante innovación y creando nuevos sabores y opciones para satisfacer los gustos más exigentes de los que la buscan.
Bocaditos “Marito”, es un ejemplo inspirador de cómo el esfuerzo, la pasión y la creatividad pueden convertir una idea en un negocio exitoso. Sin duda alguna, con este emprendimiento Mardoris decidió tomar las riendas de su hogar, dejando a un lado las excusas. Está cansada, pero contempla a sus hijos en las noches, y el corazón se le hace chiquito, los ojos como cristales comienzan a brillar. Pero a todo esto, siempre con la convicción de que habrá un nuevo día para luchar y trabajar, siendo un ejemplo a seguir para aquellos que deseen iniciar su propio negocio, así como lo consiguió esta mujer luchadora con una mirada que refleja siempre positivismo.
Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), revelan que las mujeres tienen una mayor tasa de desempleo. A escala nacional el 4,7% de mujeres en edad de trabajar no encuentran empleo, frente al 2,9% de hombres, a este factor obedece que sean precisamente las mujres quienes lideren los emprendimientos en la ciudad de Manta, si dejar de lado que el esfuerzo y dedicación que le inyectan a sus negocios marcan la diferencia.





