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La finca El Tahuantinsuyo un lugar mágico

Yandry Anchundia por Yandry Anchundia
27 octubre, 2023
in Sin categoría
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La finca El Tahuantinsuyo un lugar mágico
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Por: Valentina Andrade

 

La frescura  y los olores de este lo hacen únicos, su césped verde es como la alfombra natural que acaricia tus pies mientras caminas.

Los fines de semana se puede oler a lo lejos la leña y también degustar los secos de gallina, el corviche, las empanadas y los deditos de harina.

En las noches el juego y las luces se encienden, la emoción se siente por la gente que vive cerca del sector , lo visita, partidos de Fútbol,  donde muestra el interés de la igualdad, hombres y mujeres, divirtiéndose y disfrutando en familia.

En las mañanas se escuchan los gallos cantar, los loros que son espejos vivientes que reflejan   la diversidad de sonidos y palabras que escuchan, llenando el aire con la magia de la imitación.

Los Sabores, los colores y texturas están por todos lados en este lugar mágico.

La finca el Tahuantinsuyo tiene árboles hermosos, es como un cuadro viviente, donde los árboles son los pinceles que pintan el paisaje con los colores de la naturaleza, creando un lienzo de serenidad y belleza.

7:00 am Jorge Andrade llega todas las mañanas en su carro, un Truper azul con llantas grades a la finca, saca las mangueras y la bomba para empezar a regalar las plantas, buscando los conductos para atender a las 9 hectáreas, primero empieza por el lado del rio que queda a lado derecho de la finca y por el lado izquierdo tiene un canal que lo usa también para sus riegos.

En sus sembríos está el plátano que es como una sinfonía de promesas, donde los racimos aún no maduros son las notas musicales que, con el tiempo, se combinarán en una melodía deliciosa en el paladar y el cultivar naranjas y mandarinas en la finca es como escribir un poema de frutas en la tierra, donde cada árbol es una estrofa que se llena de versos cítricos, y la cosecha es el último verso que completa la obra.

A las 10: 00 am se dirige a los chanchos, sacando la suciedad del lugar, dejándole unas hojas de plátano verde para que los chanchos puedan comer mientras esperan la lavaza del día.

A un lado de la chanchera se encuentran gallinas y gallos, esperando el maíz, Jorge recoge con un tacho blanco el maíz y con su otra mano arrastra una manguera verde para darles de comer a las gallinas.

Después se dirige a las partes bajas, intentando crear con su pala más canales de riego, cava y forma muros para que el agua pueda ir en el camino correcto, esto le lleva aproximadamente 2 horas para luego ir a buscar los tachos con lavaza que le entrega su hijo para dirigirse nuevamente donde los chanchos.

A las  12:00 pm se sube al carro para dirigirse a su casa donde su amada esposa lo espera con el almuerzo listo, llegando a su casa se quita sus botas, camina por el pasillo que se dirige al comedor, a lo lejos su esposa se da cuenta de su llegada por el piso de madera, reflejado un sonido muy particular, suena mucho es como un libro antiguo que susurra historias con cada paso, donde las tablas son las páginas que crujen y los pasos son las palabras que cuentan una narrativa viva bajo sus pies.

A las 12:30 pm regresa a la finca y empieza a cosechar mangos, tamarindos, limones y papayas y cacao.

Una vez terminado de cosechar empieza a barrer el piso con una escoba de paja y con un rastrillo, luego que está todo limpio, coge su machete, trae un tacho blanco y los cacaos para empezar a partirlos y expandirlos en el suelo, dejándolos secar todo el día para después poder venderlos a empresas.

¨ Hago esto todos los días, sin duda la agricultura es muy importante, sin nosotros los agricultores el pueblo no tendría como comer, nosotros tenemos una vida saludable a pesar de que estamos expuestos al sol y a la tierra, nunca nos enfermamos y siempre tenemos que llevar a la casa, desde la yuca, el plátano, naranja y limones, a mí me gusta desayunar una yuca frita con huevos, o un bolón hecho con los verdes de mi finca¨, afirmó Jorge Andrade mientras se reflejaba sus perlas brillantes blancas al sonreír.

El hombre mientras estaba sentado en un banco de madera recordó una historia que lo hace feliz, una reflexión muy importante para él, el rio siempre lo separaba un amigo y que era muy difícil poder platicar con él, no le gustaban las divisiones por eso el hizo un puente para que se sienta la unión y la amistad.

A las 13h00  pm empieza con la podadora a cortar el césped, para dejar todo listo para la noche y empiecen los partidos de fútbol.

¨Yo juego todas las noches con mi familia, mis hijos y mi esposo, jugamos futbol con los vecinos y nos divertimos demasiado, también considero que es importante disfrutar con la familia para tener una buena relación, vengo aquí desde chiquita, mi padre nos enseñó la importancia de la naturaleza y estoy feliz de que crecí aquí¨, enfatizó Belén Andrade mientras con su mirada hacia el cielo recordaba los bellos momentos vividos.

¨ Mi papá es un ejemplo a seguir para muchos porque siempre está involucrado en el movimiento campesino, siempre les da un mensaje a los jóvenes y que se den cuenta de la importancia que tiene la agricultura, por eso siempre trato de ayudarlo no solo porque es fuente ingresos para mi familia sino también porque admiro su entrega¨, añadió Ernesto Andrade mientras entrelazabas las manos.

Sin embargo, para muchos del sector de Colón están orgullosos de tener un personaje muy querido entre ellos, admiran su dedicación y su firmeza, siempre apoyando a los demás y luchando sobre los derechos de los campesinos.

¨Siempre ha sido un apoyo para nosotros que somos sus vecinos, el me ayudó y me regaló un pedacito de tierra donde pude construir mi casita y siempre estaré agradecido con él ¨, aseveró Benicio Sabando mientras sus palabras se sentían con un nudo en la garganta.

Jorge Andrade siempre termina su jornada cansado pero contento de saber que hizo lo que lo hace feliz, la finca del Tahuantinsuyo es su hogar y su motivación de todos los días para ser feliz.

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