Por: Jean Carlos Pinoargote
En Manta la alianza entre los cursos de artesanos y la municipalidad se manifiesta como hilos de esperanza, los cursos artesanales ofrecen a los emprendedores la oportunidad de tejer su destino con nuevas habilidades y perspectivas. Uno de esos emprendedores, María Estrella, encontró en el curso de peluquería canina una hebra de conocimiento que hilvanaría el futuro de su negocio, María puntualizó, “esta oportunidad nos permite aprender y profesionalizarnos ya que esto es un ingreso que ayuda a mi familia en especial a mi pequeña bebita”.
Como si fueran tejedores de sueños, más de 200 familias han entretejido sus propias historias al participar en estos cursos, cada uno aportando un hilo único a la maravillosa tela de la prosperidad. Un ejemplo es Cecilia Jaramillo, quien se sumergió en el mundo de la aromaterapia y, como un alquimista, ha transformado aceites esenciales en ingresos reales. «Descubrimos que con nuestras manos podemos tejer oportunidades, y lo que creamos beneficia nuestras vidas», aseveró Cecilia.
La alcaldesa Marciana Valdivieso actúa como el telar que mantiene estos hilos de esperanza en movimiento. Su compromiso con el bienestar y la educación de la comunidad se manifiesta en la continuación de estos cursos artesanales. Cada nuevo aprendizaje es un patrón de crecimiento y un tejido social que enriquece a la ciudad. La alcaldesa afirma que estos cursos no solo liberan a las familias de la pobreza, sino que también tejen un futuro más próspero para las generaciones venideras. Como en una gran colcha de sueños, la obra de estos artesanos se convierte en el abrigo de la esperanza en Manta.





