Por: Samantha Loor
En el corazón de la vida universitaria, los deportes son como un viento fresco que acaricia el rostro de los estudiantes en la universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), donde se integran varias facultades por amor al baloncesto.
Los estudiantes son como marineros que trazan rutas de aprendizaje en su brújula educativa. Katherine Mendoza asevera que “es bonito encontrarse con los demás universitarios en el campo deportivo así se tiene amistades”, con un carisma que contagia.
Sin embargo, cada partido es como un capítulo en un libro en constante evolución, donde los giros inesperados y las hazañas heroicas mantienen a todos los espectadores pegados a sus asientos. “Me gusta venir acá a compartir, a encontrarme con mis amigas de toda la vida”, puntualiza Janely Cedeño ex-alumna de la Uleam mientras cogía su botella de agua.
El deporte es un espejo que refleja las lecciones de la vida, una fuente inagotable de inspiración y superación. También mediante el deporte podemos unir lazos de amistad, satisfacer a nuestro cuerpo y a la mente.





