Por: Priscila Andrade
Los nidos de tortugas son como una máquina de tiempo, en donde depositan sus huevos para acarrear a nuevas generaciones al mundo marino. Estas fortunas oceánicas ubicadas en la playa el Murciélago, buscan conservar un equilibro natural.
Moisés Mora, dueño del negocio, “jugos y frutas 100% naturales”, ubicado frente al nido, detalló que, alrededor de cien huevos hay en cada nido, de los cuales el ochenta por ciento salen a conocer su ambiente costero.
“Este sector del nido lo declararon una sección protegida por el Ministerio del Ambiente para el amparo de las tortugas, todo empezó después del covid-19 porque las tortugas llegaban a desahogar huevos en este lugar, y desde ahí se convirtió en su terreno de incubar”, añadió Mora, comerciante, mientras colocaba fundas de pulpa de frutas en el congelador.
Estas cajas de riquezas enterradas en la arena es un recordatorio de la importancia de resguardar el ecosistema marino que sirve para guiar y beneficiar a las nuevas crías que serán como un aura fresca.
“Mantener vigiladas y protegidas a las tortugas es una gran iniciativa para aprender a conservar la belleza que nos ofrece el mar con sus especies, además, el nido es un espacio de amparo para que la multitud no se acerque a lastimarlas, por ejemplo, yo soy visitante y apenas observe esta área quise venir conocer”, aseveró Aura Muñoz, turista perteneciente de la ciudad de Quevedo, denotando entusiasmo al ver el nido.





