Por: Melissa Rodríguez
En los pintorescos paisajes de la zona verde de Los Bajos de Pechiche del cantón Montecristi, un lugar que se despliega en toda su majestuosidad bajo el manto azul del cielo y el caluroso sol tajante, se erige un destacamento de bomberos, un rincón de héroes rurales que enfrentan carencias de indumentaria, equipo no adecuado, insuficiente personal, y unas instalaciones en deteriorables condiciones.
Al adentrarse en el corazón céntrico de este hermoso lugar, se encuentra una pequeña pero activa zona comercial, donde trabajadores incansables se esfuerzan por servir a sus clientes. Sin embargo, en medio de este panorama pintoresco y lleno de alegría, el cuartel de los Bomberos se alza con una cruda y desgarradora realidad. Mas allá de la modestia del establecimiento, sus instalaciones denuncian la falta de adecuaciones necesarias
En el interior del cuartel, el cuadro es desolador. El baño de los bomberos luce sin agua como un manantial seco, con un inodoro antiguo que apenas disimula las señales del paso del tiempo. Un lavabo en estado de descomposición y camas con sábanas desgastadas hablan de un lugar que clama por mejoras. Mientras se abre la puerta de la habitación, se asoma un enorme agujero en la pared, muestra las secuelas de los movimientos telúricos antiguos que han sido fuertes dejando en evidencia la fragilidad de este rincón de valientes.
En cuanto al equipamiento, la situación no es menos critica. Los bomberos de Los Bajos de Pechiche cuentan con equipos obsoletos, algunos claramente deteriorados por el paso del tiempo. Apenas disponen de un carro para atender emergencias, recurso que, si bien ha sido suficiente hasta ahora, no garantiza una respuesta efectiva en casos de incendios de gran magnitud.
Este cuartel de bomberos, cuya responsabilidad se extiende sobre la zona que abarca La Pila, Quimís, Cárcel y la comuna Eloy Alfaro, no ha tenido que enfrentar incendios de gran repercusión hasta la fecha. Las principales intervenciones han estado relacionadas con incendios forestales, un riesgo recurrente en la zona, especialmente en la vía que conduce a la parroquia La Pila, donde la vegetación densa es un blanco fácil para las llamas
Dos voces, representantes del espíritu de lucha de esta comunidad, elevan su voz para dar a conocer la situación devastadora que viven los bomberos. Uno de ellos es el maquinista y conductor del establecimiento Edy Espinoza, quien desde el 2015 ha dedicado años de su vida a servir como bombero y pesar de no haber enfrentado situaciones desgarradoras hasta el momento, cada salida a un incendio forestal le inyecta una adrenalina que fluye por sus venas.
‘’De verdad que al salir al lugar de los hechos es una sensación de muchas emociones, porque realmente no sabemos con total plenitud a que nos vamos a enfrentar, son realidades que vivo a diario y claro que, no han sido alarmantes lo que por ahora me ha tocado asistir, pero mi familia siempre está presente en mi mente y la labor la realizó con mucha responsabilidad’’, aseguró Espinoza alimentando su entrega y dedicación hacia su trabajo. Sin embargo, añadió que, lamenta la incomodidad derivada de la falta de equipamiento y las deficientes instalaciones, sintiéndose abandonado en su rol como bombero rural.
Por otro lado, Ángel Delgado, un morador con 63 años a quien se le evidencia las canas de experiencia que lleva viviendo en Los Bajos de Pechiche, aseveró que los bomberos carecen de equipamiento adecuado y que las instalaciones no proyectan la imagen de un cuartel.
‘’Me da desconcierto ver como a mi comunidad, no les brindan los implementos necesarios a los bomberos, pero aun así ellos hacen lo posible por cumplir con su responsabilidad a pesar de la falta de personal que también existe’’, afirmó Delgado. También acotó que, contar con un mayor personal podría garantizar una respuesta más rápida y efectiva
Video https://youtu.be/YAtyl9BEDnU?si=U6uBV9dTxlhqJr_T
A un costado de Ángel, se encontraba recostado en una silla blanca de plástico Maximino Delgado un veterano que vestía de guayabera blanca y pantaloneta café que, hombre con experiencia en el ámbito bomberíl, quien ha desempeñado el cargo de jefe de bomberos en el pasado, contó su perspectiva sobre la falta de indumentaria adecuada para los bomberos de Los Bajos, asumiendo que en tiempos remotos él, como jefe, fue testigo de la importancia vital de contar con equipos de protección personal de alta calidad y de indumentaria específicamente diseñada para afrontar situaciones de emergencia.
‘’La protección contra el fuego, el calor, los productos químicos y otros peligros es esencial para garantizar la seguridad de los bomberos y permitir realizar su trabajo de manera óptima’’, aseveró Maximino mientras se quitaba sus ‘’Ray– Ban’’
Los residentes de esta zona rural son testigos de las dificultades que enfrentan sus bomberos, los testimonios de carencias y necesidades que clama por mayor atención y apoyo. A pesar de que esta compañía ha estado operando durante varios años, su cuartel solo cuenta con dos personas en servicio durante el día, lo que subraya la urgente necesidad de mejoras en su equipamiento y mantenimiento de instalaciones.
Ante esta situación de sacrificio y necesidad, los habitantes de Los Bajos de Pechiche hacen un llamado a las autoridades, en particular al Licenciado Juan Carlos León, como miembro principal de la jefatura de bomberos en Montecristi.
Los bomberos esperan que este rincón de héroes rurales reciba la atención y el apoyo que merece, asegurando la seguridad de las comunidades locales y sus alrededores en caso de futuros sucesos. La labor de los bomberos de Los Bajos de Pechiche, aunque afronta carencias y desafíos, no se rinde y sigue siendo un faro de esperanza en medio de la adversidad.





