Por, Ángel Rodolfo Macías Cantos
Bajo la suave luz de la luna del miércoles 8 de noviembre, la parroquia Leónidas Proaño en el sector ‘’El Mirador’’ del cantón Montecristi, se convirtió en el epicentro de un emocionante torneo relámpago de fútbol indor. Equipos provenientes de diferentes comunidades del cantón se congregaron para participar en esta emocionante fiesta deportiva.
Al marcar las veinte horas, los aficionados se dieron cita en la cancha, para disfrutar de esta festividad nocturna. Los equipos llegaron con sus jugadores, listos para ser protagonistas en esta fría noche que estaba a punto de encenderse con el primer partido, marcando el inicio de este torneo.
Víctor Barreto, al mando del equipo ‘La Parceria’, destaca la profunda importancia que atribuye a estos torneos, no solo como competiciones deportivas, sino como ocasiones preciadas para disfrutar de tiempo de calidad con amigos y familiares.
Afirmó que estos eventos se tratan de victorias en la cancha y también de fortalecer lazos personales y crear recuerdos duraderos fuera del ámbito competitivo. ‘’Venimos a competir, pero también hacer amistades. Los mejores amigos te los da el futbol’’, aseveró Barreto mientras ubicaba la formación de su equipo para saltar al campo de juego.
Ariana Álava, vecina de la zona, aseguró que estos eventos deportivos son un rayo de luz en una noche sin energía eléctrica. “Estoy feliz de que finalmente se estén organizando actividades en el lugar, permitiendo que las personas se entretengan, ya que durante mucho tiempo estuvo no se veía esto, puesto que estuvo un poco abandonado, como un jardín sin flores”, reveló Álava mientras observaba uno de los encuentros deportivos.
Con el eco de risas y emociones en el aire, el torneo relámpago de fútbol indor en la parroquia Leónidas Proaño dejó una huella viva en la comunidad de ‘El Mirador’. Más allá de los goles y las jugadas magistrales, este evento se erige como un faro de camaradería y entretenimiento, recordándoles a los habitantes que el deporte tiene el poder de tejer lazos sociales y transformar noches frías en memorables momentos compartidos.





