Por, Kathiusca Moreira Macias
El dengue prolifera desafíos en el área de la salud pública, una enfermedad transmitida por mosquitos que afecta a personas de todas las edades. A medida que el clima cálido se instala en muchas regiones, el dengue se cierne como una sombra amenazante.
Como una tormenta furiosa, arroja sus síntomas sobre los afectados, temperaturas altas, dolores musculares y fatiga, son cual gotas que se deslizan sin piedad. Los niños infectados buscan refugio, un consuelo en brazos amorosos y atención médica.
“Eliminar criaderos de mosquitos, evitar la exposición usando repelentes y mosquiteros, son las armas en nuestras manos para defender a nuestras familias y vecinos” afirmó Jasmín Catagua mientras le daba jarabe para la fiebre a su pequeño hijo.
Mientras, Mónica Macias veía a su hija que le sacaban sangre para la prueba del dengue, puntualizó que el dengue es un recordatorio persistente, que desafía a ser diligentes en la protección de la salud de nuestros seres queridos, y llama la atención hacia la concientización de esta problemática, recordando que la prevención es la mejor defensa.
En el viaje de la vida, la enfermedad a menudo aparece como un sendero inesperado, un laberinto de incertidumbre que desafía la resistencia humana. Como aventureros en este viaje, los obstáculos nos incentivan a disminuir nuestra vulnerabilidad.





