Por David Quiroz
Con un ambiente un poco desanimado por la inseguridad, San Juan se mantiene
con devoción y alegría, la comunidad culminó sus tradicionales fiestas
patronales en honor a San Juan Bautista, San Pedro y San Pablo, eventos que
año tras año fortalecen la fe, la unión y la identidad cultural de sus habitantes.
Tras esas celebraciones, los moradores ya se preparan para la próxima
festividad dedicada a la Virgen María, que se llevara a cabo a mediados de
diciembre.
El director de la Escuela Carabobo,
Manuel Demera, uno de los referentes
del sector, explico que las festividades
patronales tienen un profundo
significado religioso y cultural. “Aquí
en San Juan celebramos a nuestro
patrono San Juan Bautista el 24 de
junio, y también rendimos homenaje a
la Virgen María el 8 de diciembre.

Además, en agosto realizamos las
fiestas de San Pedro y San Pablo, que son muy esperadas por todos los
habitantes”, señaló. El Educador añadió que estas fechas representan momentos
de convivencia entre vecinos y visitantes. “San Juan de Manta siempre recibe
con cariño a todas las personas que llegan. No solo en fiestas, sino en cualquier
momento del año”, expresó.
Durante los días de celebración, las calles del lugar se llenaron de color y
entusiasmo. Hubo actividades religiosas, culturales y recreativas que reunieron
a familias enteras. En la comunidad se organizaron misas, juegos populares,
competencias deportivas y bailes, manteniendo vivas las tradiciones que se
transmiten de generación en generación.

El vicepresidente de la
comunidad, Eduardo Vélez
Delgado, explico que la
organización de las fiestas se
realiza con muchos años de
anticipación, lo que demuestra el
compromiso de sus dirigentes.
“Aquí ya tenemos presidente
designados hasta el 2029 o 2030.
Eso nos permite planificar con tiempo cada detalle: las misas, los actos
deportivos, la entrega de juguetes y los eventos culturales. Es una labor
voluntaria, pero muy gratificante, porque fortalece el sentido de unión y
mantiene viva nuestra tradición”, comentó.
El dirigente destacó también que, a pesar de los retos económicos, la comunidad
no deja de celebrar. “Estas fiestas son parte de nuestra cultura. Hay personas
que incluso piden vacaciones para poder participar, porque saben que son fechas
especiales para todos».

Por su parte Denis, una joven de
24 años residente de San Juan,
señaló que para los jóvenes las
fiestas patronales son una
oportunidad de diversión, pero
también de conexión con las
raíces del pueblo. “A mí me gusta
salir a ver todo lo que se
organiza, escuchar la música,
bailar y compartir con los
vecinos. Más que una fiesta, es aún costumbre bonita que nos une. Desde niña
he visto como todos se preparan y colaboran para que salga bien”, contó.
Ahora, la comunidad se prepara para una nueva cita con la fe, la celebración de
la Virgen María, que tendrá lugar en diciembre y que, según los organizadores,
incluirá actos religiosos, procesiones y actividades culturales.
Esta próxima festividad marca el cierre del calendario anual de celebraciones de
San Juan de Manta, reafirmando el compromiso de sus habitantes con sus
costumbres y su identidad.
Las fiestas patronales no solo representan devoción religiosa, sino también un
símbolo de unidad y trabajo conjunto. En cada evento, los habitantes de San
Juan demuestran que la tradición
sigue viva, fortaleciendo los
lazos que los unen como
comunidad.





