Por Bianca León
En el sector rural de San Juan, en la ciudad de Manta, la agricultura sigue siendo una actividad fundamental para sus habitantes. Muchas familias se dedican al cultivo y mantenimiento de sus cosechas, no solo como sustento económico, sino también como parte de su identidad.
San Juan no solo es reconocido por su tradición religiosa, sino también por la calidad de sus productos agrícolas. Aunque pocos lo saben, el cultivo de haba y fréjol es esencial gracias a la fertilidad de su tierra. La mayoría de los moradores venden sus productos en los mercados y despensas de Manta.
Juan Bautista, residente del sector a sus 76 años, aún se dedica al cultivo de fréjol. Con voz nostálgica recuerda.
“Cuando era niño ayudaba a mis padres a sembrar y recoger el fréjol. También cultivábamos plátano. Aunque hoy mi edad y energía ya no son las mismas, en mi pequeño terreno mantengo algunas matas, y cuando hay cosecha, vendo a los vecinos y tiendas de la zona”.
Por su parte, Carlos Eduardo Vélez, presidente de la comunidad de San Juan, explicó que actualmente son las personas mayores quienes mantienen viva la tradición agrícola, cultivando choclo, fréjol, sandía, plátano, coco y haba. Sin embargo, señaló que la producción se concentra principalmente en invierno, ya que el resto del año resulta más difícil por la escasez de agua.

La falta de transporte y el alto costo de los insumos también representan un reto para los agricultores y comerciantes del sector, quienes en su mayoría optan por cultivar en los patios de sus casas.
Tal es el caso de una comerciante local dedicada a la venta de jugos, tostadas y mangos, quien comentó que a veces debe ir hasta el mercado central de Manta para abastecerse.
“Entre noviembre y marzo la cosecha local es muy buena, y logro ahorrar un poco”, expresó con satisfacción.





