Por, Mero Zavala Nathaly Carolina
La pradera, una ciudadela con fachada de glamour que esconde pasadizos complicados, inconclusos y en mal estado.
Para los moradores de la ciudadela la pradera, el pasillo que conecta una manzana con la otra es más que un obstáculo. Exigen que se concluyan de manera inmediata las obras que llevan más de 2 meses en ejecución y resultados ausentes.
“Es una molestia que al rebozar el agua de las tuberías que aún no han sido selladas se vaya a los huecos que se reflejan en pleno paso”, describió Rodolfo Andrade, morador del sector, reflejando en su rostro la incomodidad al cruzar hacia el otro lado de la calle.
La obra inició en septiembre como mantenimiento y restructuración por parte del municipio, sin embargo, varios de los callejones por los que se caracteriza el lugar, tienen la misma problemática. Carlos Tello presidente del sitio aseguró con documentos que las exigencias son constantes y siguen sin respuestas.
Por otro lado, es un punto crítico para la movilización de ciudadanos cercanos, “la embarazosa situación es creciente al pasar los días, al salir y entrar de mi casa”, aseveró Cristina Mora, ciudadana que vive al frente de esta problemática, que le obstaculiza el paso a la carretera.
Debido a esto, la unión entre vecinos enciende la alarma comunitaria. Son diversas las enfermedades y molestias a las que se exponen y no pueden normalizarse.





