Por, Cobo Lascano Mayely
En las calles de la ciudad de Manta, una poesía silenciosa se entreteje entre los gatos desamparados, especialmente en el sector Cuba, donde una casa abandonada alberga a 25 de estos felinos. La danza de sus cuatro patas marca el ritmo de la indiferencia humana, sumiéndolos en la soledad y desafiando la marea de la supervivencia.
Juan Mera Villavicencio, residente del barrio de 64 años, aseguró que, normalmente él se acerca a ellos en horas de almuerzo a dejarles comidas, para que sobrevivan. “Algunos de estos gatos, enfermos, flacos, sin pelos o recién nacidos, deambulan por las calles y regresan a la casa abandonada, refugiándose en su soledad”, detalló Mera con un tinte triste en su rostro.
Estos felinos son protagonistas invisibles, cuya suerte está atrapada en el descuido de las personas. Su maullido se convierte en la única voz que busca refugio en un mundo donde su existencia se desvanece entre sombras y olvido.
Pedro Mendoza, otro habitante del sector, acotó con amargura que, estos gatos están aquí por el abandono de sus dueños, quienes parecen dejarlos como si fueran simples bolsas de basura.
En este rincón urbano, la realidad de estos gatos desamparados se entrelaza con la indiferencia y la lucha diaria por la supervivencia. Estos seres, cuyas historias se pierden en las calles de Manta, enfrentan la incertidumbre de cada día, donde la búsqueda de alimento, la protección contra los elementos y la soledad son los protagonistas de su existencia.





