Por Yohanán Mendoza
Una torta de zanahoria especial
Un pastel hecho con zanahoria es el manjar apetecido por la familia “Mendoza” de la ciudad de Manta, las mismas que se reúnen para deleitarse del sabor en cada evento festivo dentro de su núcleo familiar. El artífice de este producto exquisito es Pedro Mendoza, padre de familia, quien descubrió la receta durante una de sus vacaciones en la sierra para luego recrearla con la ayuda de toda su familia. Desde ese entonces, para esta parentela el preparar este pastel se ha convertido en una tradición que se mantiene hasta la actualidad.
“Hace 25 años durante mis vacaciones en la provincia de Tungurahua descubrí la receta de esta torta”, declaró emocionado el dueño de casa quien continuó relatando su experiencia. “Allí en mi lugar de vacaciones conocí a una familia muy especial en donde fui invitado a pasar unos días. La señora que me invitó estaba preparando esta torta de zanahorias y me llamó la atención, ya que luego de poder saborearla me pareció muy rica porque nunca había comida una torta así”, sostuvo Pedro, quien luego de haberla probado decidió pedirle ayuda a la señora para que le otorgara la receta y ciertas indicaciones adicionales con la finalidad de poder compartirla con su familia.
Esta torta de zanahorias además de tener el sabor distintivo de su nombre, tiene unos ingredientes en especial que la hacen resaltar, las cuales son la canela en polvo junto con la margarina. Estos dos componentes, de acuerdo a Pedro, hacen que el olor del pastel incremente y que a su vez al gusto del paladar sea agradable. Pero así mismo, con el pasar del tiempo, la familia ha realizado algunas incorporaciones que han realzado el sabor de este postre pero sin dejar de lado la esencia natural que se obtuvo desde sus inicios, siendo estas “las pasas y la crema chantilly”, añadió.
Mendoza enfatiza que el lograr aprender esta receta resultó de total ayuda y beneficio para su parentela, ya que “esto permitió tener momentos especiales con mi esposa e hijos, puesto que ellos también ayudaban a la preparación de este pastel para la celebración de cualquier cumpleaños. Con el tiempo, estos momentos fueron convirtiéndose en una tradición que tenía como finalidad la integración entre nosotros”.
Al padre de familia le gustaría que fuera guardada esta tradición en sus futuras generaciones como “un vínculo de unidad familiar para disfrutar de un ambiente de compañía y felicidad”, comentó.
Perspectiva de la esposa
Divina Casquete de 55 años de edad, esposa del artífice de la torta, destaca la importancia que tiene esta receta en su hogar como una “necesidad familiar, ya que las tradiciones fomentan la unidad como familia y además quedan presentes en la mente y corazón de nuestros seres queridos en medio del tiempo”, puntualizó
Del mismo modo, los lazos familiares han sido fortalecidos de gran manera de acuerdo a Casquete, puesto que tiene unos buenos recuerdos con su núcleo familiar. “Una vez para un cumpleaños de uno de mis hijos preparamos el pastel siguiendo las indicaciones de la receta, pero cuando íbamos a sacar la torta del horno esta nos salió desinflada y como un budín. Aceptamos nuestro error, pero igualmente disfrutamos y comimos del resultado entre risas con mi familia”, destacó.

Así mismo, el papel más crucial que juega esta receta en la construcción de la identidad con el hogar es que, “además de darnos muchos momentos de felicidad, ha logrado fortalecer la unidad en el núcleo familiar. Y así mismo esto puede ayudar a otras parentelas, alejado de la receta familiar, a tener en consideración que cualquier tradición que se realice va a tener su recompensa en un futuro”, indicó la madre.
Hijos comprometidos con la tradición
Pedro Mendoza de 24 años de edad e hijo mayor de los señores anteriormente mencionados, señala que la mayoría de sus buenos recuerdos han estado influenciados de manera positiva por este pastel, de modo que “lo hacían y lo siguen realizando en cada fecha de mi cumpleaños porque me gusta mucho su sabor”, confesó.
Para la realización de este pastel de zanahorias, la familia “Mendoza” siempre tuvo en consideración el apoyo de todos sus miembros, y esto para el joven le resultó de total utilidad porque “en varias ocasiones le ayudaba a mi papá a hacer la masa y a cortar las frutas para el pastel, esto hacía que fuera una interacción constante con mi hogar porque mientras estaba disfrutando de lo que hacía, al mismo tiempo también aprendía todo sobre el proceso”, recalcó.
De igual manera, el joven Pedro destaca lo importante que es el preservar esta tradición para las futuras descendencias de su hogar, ya que “es un distintivo de la familia como tal, dado que a medida que pase el tiempo las próximas generaciones lo seguirán haciendo y lo tomarán como algo muy personal”, señaló.
El joven Abel Mendoza de 22 años de edad ha tenido las mismas experiencias de su hermano en el proceso de elaboración del pastel, así como también el celebrar sus cumpleaños con esta tradición. En consecuencia a ello, esto le ha permitido obtener un mayor impacto emocional en la relación con sus padres. “El mayor impacto que he tenido es el sentirme más apegado a ellos y a la forma en la que hacen las cosas, que en este caso es una receta familiar”, sostuvo.
Otro elemento importante que se realiza para preservar esta tradición con el pasar del tiempo, según Abel, es el “seguir poniéndolo en práctica ahora en el presente con mis padres y en un futuro con la familia que yo tenga, en donde prime el factor clave de la convivencia”, sugirió el joven con gran ilusión para mantener la tradición que comenzó su padre.





