Por Nahomy Rivera.
En San Juan de Manta, las tradiciones no mueren respiran y bailan en cada rincón del pueblo. Las fiestas se mantienen vivas gracias al compromiso de sus habitantes, quienes cada año celebran con orgullo sus costumbres culturales y religiosas. Con fe y alegría continúan marcando el ritmo de la vida de su gente.

Entre las actividades más destacadas se encuentran las procesiones religiosas, los bailes y los festivales, donde los moradores decoran las calles y preparan deliciosos platos típicos como corviche, viche, ceviche y encebollado.
Las fiestas tienen un profundo significado para los habitantes del barrio. “Yo digo que es una emoción, porque voy a una fiesta a disfrutar, bailar y conocer gente”, resaltó Jenny Vélez, moradora del sector.
Aunque la inseguridad afecta al barrio debido a la presencia de delincuentes, las fiestas y su gente no se rinden. “Hay motos que vienen a robar y nos asustan, pero aun así festejamos cuando es momento de festejar. También se han perdido los valores de los jóvenes; ya no son como antes, colaborativos”, señaló Zaira Pachay, de 36 años, habitante del lugar.
El compromiso de las autoridades del barrio también es clave para mantener vivas las tradiciones. “Las festividades que hemos tenido fueron en el mes de junio son las fiestas de los Juanes, una programación que realizamos en el centro. Después vienen San Pedro y San Pablo en los primeros días de agosto, y finalmente la fiesta de la Virgen María, que es el 8 de diciembre”, aseguró Eduardo Vélez Delgado, vicepresidente central del barrio.
Las tradiciones de San Juan iluminan el presente con la luz del pasado, recordando que la cultura no solo se hereda, sino que también se construye día a día.





