Por: Ginyer Véliz
Como si el tráfico se desvaneciera en el horizonte con satisfacción y emoción el puente entre la entrada Nueva Esperanza y el ingreso a la Urbanización “Si Vivienda”, se convierte en un oasis de alivio para los ciudadanos de Manta.
En medio del caos y la congestión vehicular, surgió una esperanza para la ciudad. «Nos han brindado una solución para que no se congestione tanto los tráficos y precisamente en la mañana», aseveró Jordan Pillasagua, encargado de hacerle transporte de lunes a viernes a su hermano. Este puente se convierte en una suave caricia para él, ya que como conductor ya no tiene que recorrer esas vías congestionadas que antes provocaban frustración y retrasos.
Los ciudadanos experimentan una sensación de alivio y satisfacción. Es como si dejaran atrás el estrés y la frustración, sumergiéndose en un oasis de tranquilidad y fluidez. El tráfico se desvanece en el horizonte, como si fuera solo un recuerdo lejano.
Armando Sánchez, taxista de la cooperativa Taxcircunval, explica que este puente es un rayo de luz en medio de la oscuridad para sus compañeros de trabajo y para él. Es como una infraestructura adecuada que ha transformado el orden en medio de algunos años de embrollo.
Sin embargo, para Armando y sus colegas, este puente representa una nueva era de eficiencia en el tráfico, donde finalmente pueden hacer sus carreras más rápido y sin contratiempos.





