Por: Emily Saltos
En la parroquia Tarqui de Manta, el transporte público se ha convertido en una preocupación diaria para muchos ciudadanos. Los buses, que deberían ofrecer un servicio cómodo y seguro, circulan a gran velocidad, y la mayoría de ellos se encuentran en malas condiciones. Los habitantes exigen una mejora urgente en el sistema de movilidad urbana.

Muchos moradores aseguran que los buses no respetan las paradas y avanzan sin dar tiempo a que las personas suban o bajen con seguridad.
“La cooperativa de transporte… esos buses sí dan pena, son poquitos los que están bien arreglados. Ellos siempre hablan de mejoras cada que van a subir el pasaje, pero al final no hacen ninguna. Algunos dueños sí se han preocupado por tener sus buses en buen estado, pero la mayoría es un caos”, manifestó José Gracia, dueño de una zapatería en la parroquia Tarqui.
Por su parte, Cristhian Rojas Cobeña, morador de la parroquia Tarqui, advirtió que la seguridad y la larga espera por el transporte público son factores negativos que afectan a los usuarios.

“El transporte público debería facilitar nuestra movilidad, no convertirse en una molestia”, lamentó.
Mientras tanto, los moradores siguen enfrentando cada día el reto de movilizarse en un sistema que parece estancado. El transporte público en Tarqui no solo refleja el deterioro de los vehículos, sino también la falta de atención a un servicio básico que influye directamente en la calidad de vida de los ciudadanos.





