Por Bianca León
La ciudad costera de Manta, en la provincia de Manabí, fue una de las más afectadas por el terremoto del 16 de abril de 2016, especialmente la parroquia de Tarqui. Esta zona, que antes era un punto de intensa actividad comercial y urbana, se convirtió en lo que hoy se conoce como la «Zona Cero» de Manta.
Nueve años después, Tarqui aún no se recupera. Los espacios donde antes se generaban empleos y movimiento económico ahora son ruinas y estructuras abandonadas. Muchos comerciantes perdieron todo y se vieron obligados a abandonar el sector, otros se reubicaron en distintas zonas de la ciudad. Aunque algunos locales quedaron en pie, la zona ya no es la misma y la afluencia de clientes ha disminuido considerablemente.
Margarita García, presidenta de la junta cívica, expresó que han esperado por años el apoyo de la Subsecretaría de Construcción para reactivar el «corazón de Manta», como ella llama a la Zona Cero. Gracias al esfuerzo de los vecinos, poco a poco se ha intentado revitalizar el comercio y promover actividades en colegios e iglesias.
Pedro, comerciante de frutas, relató con tristeza cómo el terremoto cambió su vida.
«Ese día perdí a mi hermano. Él estaba atendiendo el local cuando ocurrió el sismo, yo había salido a hacer unos recados. Al regresar, encontré todo destruido , mi hermano no respondía. Pasaron ocho horas hasta que lograron sacarlo… Él era mi apoyo. Ahora tengo un pequeño negocio, pero las ventas son bajas porque aquí ya casi no pasa gente»,
contó con la voz quebrada y lágrimas .
La Unidad Educativa Fiscal “Sergio Domingo Dueñas” también cerró tras sufrir graves daños estructurales. Más de cien estudiantes fueron forzados a abandonar el plantel por falta de recursos para su rehabilitación. Hoy, el edificio en ruinas es refugio de personas en situación de calle.
Los vecinos han expresado su preocupación por el deterioro progresivo del inmueble, del cual a veces caen escombros que representan un peligro para quienes transitan por la zona. Piden a las autoridades que se lo repare o se lo demuela para evitar accidentes.
Juan, comerciante de telas, denunció que la inseguridad es otro problema grave en la Zona Cero:
«Como está tan desolado, se presta para que los delincuentes roten el lugar, se meten en los locales abandonados y los usan para vender y consumir drogas. También han saqueado varios puestos por las noches», señaló.
El cabo Leonardo, de la Policía Nacional, confirmó que han recibido denuncias de los moradores, pero explicó que no cuentan con suficiente personal en la Unidad de Policía Comunitaria (UPC)
«Tenemos prioridad en otras zonas con casos de sicariato. Por eso, no podemos ofrecer patrullajes constantes en esta área»,
indicó.








TARQUI era un centro comercial muy activo y nos da pena ,que desde el fatal terremoto todo cambio y aún siguen esperando ese anhelado cambio para la Parroquia Tarqui
El terremoto nos arrebató muchas cosas, incluyendo los emprendimientos de la zona de Tarqui.
Como recordar lo activo que era y la gente de buen corazón que laboraba día a día para llevar el pan a la mesa, hoy en día es una pena ver en lo que se convirtió una zona tan concurrida.
Han pasado los años desde aquel 16 de abril que marcó para siempre la historia de Manabí y de todo el país. La zona cero sigue siendo un recordatorio del dolor, pero también de la fuerza y la esperanza de su gente.
Ver cómo se ha reconstruido poco a poco es una muestra de la resiliencia manabita: de levantarse entre los escombros, de no rendirse, y de mantener viva la memoria de quienes ya no están.
Ojalá que nunca olvidemos lo que se perdió, pero sobre todo lo que se aprendió: que la unión y la solidaridad son más fuertes que cualquier terremoto.
Se debe tomar en cuenta que en los últimos meses la delincuencia ha sido la mayor desventaja para los pequeños comerciantes de la parroquia tarqui y nuevamente hay deficiencia en el libre comercio.
Nota : Bianca león Salazar es la mejor ❤️