Por Jonathan Mera
La cultura marinera en San Mateo, Manta se despliega como un tapiz vibrante que entreteje tradiciones, valores y emociones. Los jóvenes de esta comunidad costera se sumergen en un mar de experiencias que moldean su identidad y les brindan un sentido de pertenencia.
El aroma a sal y pescado fresco impregna las calles empedradas del pueblo, mientras los pescadores artesanales zarpan en sus embarcaciones, dejando estelas de espuma en el mar. Los niños juegan en la playa, sus risas y gritos se mezclan con el sonido de las olas que acarician la orilla. En este entorno, la cultura marinera se respira por todos lados.

La pesca artesanal es una tradición que se transmite de generación en generación, como un legado preciado que se pasa de padres a hijos. Los jóvenes aprenden a navegar, a leer los signos del mar y a respetar la naturaleza. La relación entre el hombre y el mar es una danza constante, donde cada movimiento es una respuesta al ritmo de las olas.
“Cuando era niño mi padre me enseñó a trabajar él se dedicaba a la pesca artesanal siempre madrugaba a las 3 de la mañana partiendo desde su lancha en compañía de dos amigos, cuando regresaban con buena pesca mi padre me mandaba caminado a vender una gaveta llena de pescado hacia Manta y con el tiempo fui aprendiendo de la pesca”. Declaro Emilio Macias
La comunidad se reúne en torno a la celebración de las fiestas de San Pedro y San pablo, una tradición que se remonta siglos atrás. Los jóvenes participan en la preparación de la fiesta, adornando las embarcaciones y preparando los platos típicos. La fiesta es un momento de comunión, donde la cultura marinera se vive en todo su esplendor.

«Así, la cultura marinera en San Mateo se convierte en un faro que ilumina el camino de los jóvenes, guiándolos hacia un futuro donde la tradición y la innovación se entrelazan en armonía, y donde el mar sigue siendo el corazón palpitante de su identidad.»
La identidad de los jóvenes de San Mateo se forja en la intersección de la tradición y la modernidad. Son herederos de una rica herencia cultural, pero también están expuestos a las influencias del mundo globalizado. En este contexto, la cultura marinera se convierte en un ancla que les permite mantener su esencia y encontrar su lugar en el mundo





