Por Jairo Vera
La ocupación hotelera se dispara hasta un 70% durante los fines de semana de competencia, inyectando ingresos directos tanto al sector turístico formal como al comercio informal en zonas que aún arrastran las secuelas del terremoto de 2016. En Bahía de Caráquez, Manabí, el turismo deportivo se ha convertido en el principal motor de reactivación económica emergente.
La ciudad respira otro ambiente cuando llegan los eventos deportivos. Las calles que normalmente permanecen tranquilas y solitarias comienzan a llenarse de deportistas, turistas y vendedores ambulantes que aprovechan el movimiento para ofrecer agua de coco, frutas o gafas bajo el fuerte sol manabita. Una localidad afectada durante años por negocios cerrados y obras que nunca terminaron de avanzar, encontró en el deporte una manera inesperada de volver a respirar.
Gran parte del turismo tradicional desapareció. Muchos comerciantes pasaron de atender locales llenos a observar calles vacías durante horas. Algunos restaurantes redujeron personal y otros establecimientos simplemente no volvieron a abrir. Sin embargo, con el paso de los años, la media maratón y el Bahía Open empezaron a transformar lentamente ese panorama gris.
Desde el principio hoteles, cafeterías y restaurantes están recuperando su actividad comercial. El ritmo diario cambia. Hay más ruido, más vehículos y más gente caminando cerca del malecón. Los participantes ocupan calles donde alguna vez reinó la paz. Por momentos, todo parece iluminarse como una pista iluminada en un final nocturno. Incluso aquellos que no participan en eventos deportivos eventualmente sienten que algo importante está sucediendo.
Esa mezcla entre entusiasmo y abandono crea un contraste difícil de ignorar. Mientras unas avenidas reciben aplausos y música, otras permanecen silenciosas, como si el tiempo hubiese quedado detenido desde 2016. La recuperación todavía avanza lentamente, pero las carreras y torneos lograron devolver algo que parecía perdido, presencia humana en las calles
El impulso económico que regresó con las carreras
Los datos publicados por ULEAM reflejan que la Media Maratón Bahía 2025 nació como una propuesta conjunta entre la universidad, el Gobierno Autónomo Descentralizado de Sucre (GAD Sucre) y la organización Cara Sports para impulsar el turismo deportivo y reactivar la economía local. Cada edición reúne participantes provenientes de distintas provincias del Ecuador y genera actividad hotelera, comercial y turística durante varios días. Además, la plataforma deportiva Strava permite observar mediante mapas de calor cómo las rutas cercanas al malecón concentran actividad constante durante entrenamientos y jornadas atléticas.
Cara Sports Bahía impulsa pruebas de resistencia y atletismo con la intención de posicionar este destino costero como un referente nacional para el turismo deportivo. A eso se suma Silvio Guerra Sports, que registra la participación de cientos de personas en las distintas categorías de la media maratón. Las actividades atléticas comenzaron a empujar la economía cuando otras áreas todavía caminaban lentamente entre las heridas que dejó el terremoto.
La actividad comercial también cambia durante esos días. Los hoteles incrementan reservas, los restaurantes amplían horarios y los pequeños negocios aprovechan el flujo constante de visitantes. En la ciudad, la ocupación hotelera llegó hasta el 70 % durante temporadas de alta afluencia turística en 2025, según reportes del sector turístico local. Para muchos emprendedores locales, estas jornadas representan una de las pocas temporadas donde las ventas realmente mejoran. Algunos propietarios incluso reconocen que esperan estas fechas con la misma emoción con la que antes aguardaban los feriados turísticos más importantes del año.

El impacto no se limita únicamente a los establecimientos formales. Taxistas y pequeños comerciantes también encuentran oportunidad para generar ingresos en las carreras y torneos. Cerca de la playa “El Faro” es común observar puestos improvisados de bebidas hidratantes, frutas y accesorios deportivos. Todo el entorno parece adaptarse al ritmo de las actividades físicas.
Además del movimiento económico inmediato, estos eventos también comienzan a modificar la percepción que muchas personas tienen sobre la cuidad que no tiene copia. Durante años, la ciudad fue recordada principalmente por las consecuencias del terremoto y por las dificultades que enfrentó su población para reconstruirse. Ahora, poco a poco, el nombre de Bahía vuelve a relacionarse con turismo, actividades recreativas y encuentros deportivos que atraen visitantes de diferentes lugares del país. Esa transformación no ocurre de manera instantánea, pero cada competencia ayuda a construir una imagen distinta.
Los comerciantes locales aseguran que las jornadas deportivas generan un efecto positivo que se mantiene incluso después de finalizados los torneos. Algunos visitantes regresan semanas después junto a sus familias para disfrutar de las playas y la gastronomía local. Otros recomiendan el destino a través de redes sociales, fotografías y videos que muestran una ciudad mucho más activa y dinámica que años atrás. Esa difusión espontánea también funciona como una forma de promoción turística que beneficia a hoteles, restaurantes y operadores turísticos
En las mañanas previas a las competencias es común observar grupos de corredores entrenando frente al mar. Muchos llegan días antes para reconocer las rutas y adaptarse al clima cálido de la costa manabita. Esa presencia constante genera un ambiente distinto en sectores que anteriormente permanecían vacíos durante gran parte del día. Los vendedores ambulantes aprovechan esas horas para ofrecer bebidas, frutas y productos artesanales a quienes recorren el malecón. Aunque las ganancias no siempre son elevadas, varios coinciden en que estos eventos representan una ayuda importante para la economía diaria.
Las autoridades locales también consideran que el turismo deportivo puede convertirse en una herramienta de recuperación sostenible para la ciudad de Los Caras. A diferencia de otros eventos ocasionales, las competencias atléticas logran convocar participantes de distintas edades y niveles deportivos, lo que amplía el número de visitantes. Familias completas llegan para acompañar a corredores y deportistas, aumentando el consumo en restaurantes, hoteles y pequeños comercios. La población encuentra así una oportunidad para mantenerse activa durante temporadas donde antes predominaba la baja afluencia turística.
No obstante, todavía existen desafíos importantes. Algunos habitantes consideran que hace falta mayor inversión en infraestructura, mantenimiento de calles y promoción turística para consolidar a Bahía como un destino deportivo permanente. Varias zonas continúan mostrando edificios abandonados y construcciones inconclusas que recuerdan las secuelas del terremoto. Sin embargo, incluso en medio de esas dificultades, los eventos deportivos logran generar una sensación de optimismo entre quienes viven del comercio y el turismo.
Las voces que sienten el impacto
Adolfo Muñoz Dávila, integrante de la organización de la Media Maratón Bahía, asegura que estas jornadas transformaron por completo el ambiente de la ciudad. Explica que durante las jornadas deportivas las calles vuelven a llenarse de corredores, comerciantes y turistas. Para él, más allá de la competencia, estos encuentros permiten que las personas vuelvan a reunirse y a sentirse parte de un espacio activo nuevamente.
Adolfo Muñoz Dávila, parte de la organización de la Media Maratón de Bahía
Muñoz sostuvo que, organizar la carrera implica enfrentar problemas económicos, permisos y temas logísticos, considera que el esfuerzo termina valiendo la pena cuando observa hoteles ocupados, negocios trabajando y movimiento cerca del malecón. “Se siente diferente ver otra vez las calles con personas, música y actividad durante todo el día”, recalca mientras recuerda que, después del terremoto de 2016, muchas zonas permanecieron vacías y con poca actividad comercial.
Patricia Zambrano, administradora de un hotel cercano al malecón, confirma que los fines de semana deportivos representan una de las temporadas más importantes para varios negocios locales. Las habitaciones se llenan rápidamente con visitantes, entrenadores y turistas que llegan desde diferentes ciudades del país. Restaurantes, taxis y cafeterías también sienten el impacto de ese flujo constante. “Cuando hay carreras o torneos, hay más ambiente”, aduce mientras observa el ingreso permanente de huéspedes.
Luis Mendoza, comerciante informal ubicado cerca de la playa, revela que durante las competencias logra vender mucho más que en semanas normales. Enfatiza que el aumento de visitantes le permite recuperar ingresos que normalmente son bajos durante temporadas sin turismo. “Cuando llegan corredores y turistas la ciudad vuelve a moverse y eso es beneficioso”, expresa mientras organiza bebidas y frutas para los participantes que terminan sus entrenamientos bajo el intenso calor manabita.
María Fernanda Cedeño, propietaria de una pequeña cafetería frente al malecón de la playa “Paseo de Roberto”. Considera que las actividades deportivas también ayudan a mejorar el ánimo de los habitantes. Según explica, después del terremoto muchas personas dejaron de frecuentar ciertas zonas de la ciudad debido a la falta de movimiento y oportunidades económicas. “Ahora por lo menos se vuelve a ver gente caminando, tomando fotos y disfrutando del lugar”, asevera mientras atiende a varios visitantes.
Nicolás Álvarez, participante del Bahía Open, describe este lugar como un espacio que cambia completamente durante los torneos. Según explica, las calles adquieren otra energía y el ambiente se transforma con la presencia de visitantes y aficionados. “Cada partido aquí tiene otra energía, el público lo hace único”, concluye mientras observa el movimiento alrededor de las canchas.




