Por Asaf Alcívar
La investigación deja al descubierto que la contaminación no solo afecta a la salud de ciudadanos locales. Sus efectos pueden propagarse a diferentes regiones a través de productos marinos. Los contaminantes pueden ser ingeridos por peces y otros organismos, pasar a sus depredadores y representar un riesgo en caso de consumo humano.
Células cancerosas circulando las venas que atraviesan el cuerpo de una bella mujer, así son los desechos que atraviesan los ríos Manta y Muerto, en la ciudad. No solo contaminan el mar, sino también toda a su paso, e inundan de un olor de muerte al primer puerto pesquero más importante del país.
Afectación en la economía local
En el Parque El Pescador se encuentran siete puestos de comida que día a día, luchan por salir adelante. Son las 15h35 y solo dos locales se encuentran abiertos. Al acercarse a uno de ellos, el comedor Tía Digna, se puede observar a su propietaria Lidia Mendoza, quien en esta ocasión espera sentada a que algún cliente llegue a comprar algo y rompa el silencio que existe en el lugar.
El local se encuentra vacío, talvez porque la hora de almuerzo ya pasó o porque, como ella misma comenta “los clientes se acercan y se vuelven a ir”, esto debido al mal olor producido por el río Manta, ubicado en la parte posterior de los restaurantes. “Señora, la comida es buena, pero no podemos venir a comer porque el olor nos saca corriendo”, es uno de los comentarios que más recibe, no solo ella, sino también los dueños de los demás puestos.
Hoy el hedor no se percibe tanto, ya que el sol se encuentra encapuchado por las nubes. Sin embargo, “Hay días que desde la mañana hace sol y el olor es demasiado fuerte”, “peor cuando sube la marea va revolviendo todo”, asegura Lidia.
El problema se ha intensificado en los últimos años, pues “antes al menos las autoridades echaban cal para controlar los olores”, “hace cuatro años que ya no se ve eso”, enfatizó con la resignación de alguien que perdió la esperanza hace mucho tiempo.
Además, asegura que el problema no solo se produce en este lugar, vienen de otros barrios que no cuentan con alcantarillado y echan sus aguas al río.
Uno de esos barrios es Los Prados Unidos, ubicado en el cantón Montecristi, donde moradores afirman no tener otra alternativa. “No tenemos alcantarillado y nos ha tocado echarlas ahí”, afirma Caleb Zambrano, señalando el río Muerto.

Afectaciones a la salud
La doctora y docente universitaria Mabel Sánchez explica cuales son las enfermedades más comunes, entre esas están las propagadas por vectores “como el agua está empozada por mucho tiempo, da oportunidad para que se reproduzcan los mosquitos, vectores de enfermedades como: zika, dengue y chikungunya”, enumera la profesional.
Para prueba un botón, Martha Castro habitante del barrio Los Espinos, se encuentra en el hospital acompañando a su hijo de ocho años, que desde hace tres días comenzó a presentar síntomas como: fiebre, náuseas y malestar en el cuerpo, preocupada acudió al médico donde se confirmó que tenía dengue. Historias como estas son el pan de cada día de las personas que habitan cerca de los caudales.
A su vez, la Dra. Mabel advierte, “Todavía no tenemos vacuna para el dengue como si lo hay en otros países”.
La contaminación también escribe sus huellas en la piel, enfermedades dermatológicas como la dermatitis son muy comunes, además de erupciones en la piel producido por microorganismos que habitan en el ambiente. Y a nivel respiratorio se penetran como gas lacrimógeno a los pulmones que transita por la laringe en cada inhalación, provocando irritación de garganta e infecciones respiratorias.
La galeno advierte que las enfermedades en Manta no solo nacen de los ríos contaminados. La violencia, el ruido constante y la falta de árboles también deterioran silenciosamente la salud física y mental de la población.

Afectaciones en la fauna
Los ríos no solo llevan basura y compuestos tóxicos, arrastran la lenta muerte de ecosistemas enteros. Desembocan en el mar, fluyendo como un fantasma gris que atrapa en su manto la vida de indefensos seres.
Para la docente investigadora Patricia Castillo codirectora del grupo de investigación de Biomateriales y Acidificación Oceánica de la ULEAM “las especies nativas disminuyen porque no hay condiciones adecuadas de hábitat cuando hay contaminación”. Además, advierte cómo estas especies son desplazadas lentamente por otras especies invasoras. “Especies exóticas más resistentes empiezan a prosperar”, como si la contaminación estuviera seleccionando qué vidas merecen sobrevivir y cuáles deben desaparecer.
Otro punto importante es que “los animales también acumulan contaminantes en su cuerpo, que es lo que al final consumimos”, advierte. Aunque la pesca cerca de estas zonas está prohibida, pueden existir quienes la practiquen.
Para tener una mejor valoración del problema es necesario la realización de estudios. Sin embargo, la investigadora desconoce la realización de estos dentro de Manta. “No hay estudios formales que nos permitan saber el estado poblacional y el nivel de afectación”, recalca.
La contaminación puede causar la deformación física de individuos. “Puedes encontrar dependiendo el tipo de disruptor endocrino, que organismos machos de una especie sean feminizados o que hembras de una especie sean masculinizadas”,
“En distintas aves marinas se han encontrado plásticos y otros residuos atrapados en su sistema digestivo”, relata la experta.
“Pelícanos y fragatas podrían estar entre las especies más afectadas por la contaminación en las zonas costeras”, advierte. A pesar que su presencia es muy notoria aún, no significa que el riesgo no sea real pues “cuando es evidente para uno como ciudadano normal, que una población ha bajado, normalmente estamos ya en un punto muy avanzado”, advierte la bióloga.
Afectaciones al turismo
En 2021, Manta fue reconocida como la ciudad más visitada del Ecuador, con un 68,38% de turistas, superando a ciudades como Cuenca, Guayaquil y Quito, según información difundida por la Alcaldía de Manta.
En las playas, el viento susurra melodías al oído de sus visitantes, pero en sus otros sitios la contaminación los recibe a pedradas. “Turistas de Norteamérica, Europa y China preguntan, ¿cómo es posible que las playas estén contaminadas?” confiesa María Alava, docente de Turismo y Hotelería y guía de turismo acreditada por el Ministerio de Turismo y Medio Ambiente.
Esta problemática no solo cambia la percepción de extranjeros, sino también de visitantes de otras ciudades del país, “No sabía que Manta estaba así, siempre veo solo las playas y los edificios”, “pero que mal que sufra de contaminación”, lamenta Ammy Prieto, ciudadana nacida en Santo Domingo y que reside en la ciudad por temas de estudio.
En sectores como San Lorenzo, los residuos plásticos incluso afectan nidos de tortugas marinas como la golfina y la tortuga verde. Sin embargo, la guía turística aclara que “aunque la contaminación deteriora la imagen de la ciudad, no ha detenido la llegada de turistas”.
La ciudad posa su mejor ángulo para mostrarse a los demás, pero oculta sus imperfecciones con maquillaje.
“Las operadoras de turismo reflejan imágenes atractivas en páginas web y motores de búsqueda como Booking o TripAdvisor”, “el marketing no publica lo que no está bien”, cuestiona Alava.
“Es necesario trabajar más en el ámbito de las playas y recuperar proyectos de regeneración y organización de desechos costeros”, aconseja.
¿Qué dice la ley?
“La Constitución del Ecuador garantiza los derechos de la naturaleza”, sostiene la Dra. Juana Ochoa, especialista en derecho, al referirse al marco legal ambiental del país. Así mismo, recalca que el Código Orgánico del Ambiente “especifica las competencias que tienen desde el Estado hasta los gobiernos autónomos, provinciales, locales y parroquiales, en el control de la contaminación ambiental y también sancionar aquellas personas o instituciones que la provocan”.
La jurista advierte que “cuando hablamos de contaminación al río, estamos hablando de una contaminación muy grave”, por las consecuencias que deja sobre los ecosistemas y la salud humana.
Asimismo, recalca que “las denuncias contra los derechos de la naturaleza las puede hacer una persona particular, una organización o un grupo de personas”, mientras asegura que han presentado ordenanzas para evitar la contaminación de las playas y de los ríos, pero ninguna ha sido acogida en Manta.
La contaminación es un tema que afecta a todos y que no solo es producida por las grandes industrias o por la falta de alcantarillado. También se encuentra en las pequeñas acciones. Cada botella arrojada al mar es una espina que se incrusta en el corazón de los 258 697 habitantes.






