Por Natasha Luzardo
Miles de estudiantes pasan entre 1 a 6 horas aproximadas conectados a redes sociales como lo son TikTok, Instagram, Facebook y WhatsApp donde conversan, publican fotografías, siguen tendencias y buscan aceptación. Sin embargo, detrás de las pantallas se esconden inseguridades, ansiedad, silencios y dificultades para dejar su uso.
En la actualidad, muchos estudiantes de colegio pasan varias horas al día conectados a sus teléfonos celulares, algunos revisan constantemente las notificaciones, otros se pasman deslizando sobre videos infinitos mientras las conversaciones cara a cara se van perdiendo. En una encuesta realizada a jóvenes de 16 y 17 años en una unidad educativa, el mayor tiempo aproximado que pasan en redes sociales es de entre 1 y 3 horas.

Para muchos, las redes sociales dejaron ser únicamente una herramienta y se transformaron en una necesidad diaria, sobre todo para los que han crecido rodeados de la tecnología. Andrea Zambrano, estudiante de bachillerato, reconoce que pasa varias horas conectada.
“A veces solo quiero revisar algo rápido, pero me distraigo y sigo de largo”.
Según un informe de GALLUP en todos los grupos de edad, el tiempo promedio pasado en las redes sociales varía desde tan solo 4,1 horas por día para los jóvenes de 13 años hasta tan solo 5,8 horas por día para los de 17 años. Las niñas pasan casi una hora más en las redes sociales que los niños.
La comparación social y baja autoestima
Detrás de una búsqueda de aprobación por un público, también existe la comparación social, una sombra que afecta especialmente a los jóvenes en etapa de crecimiento emocional. Muchos adolescentes terminan engañados por fijarse en una publicación cuidadosamente editada como cuerpos según perfectos, viajes lujosos, fiestas, ropas de marca, etc. Entonces comienzan las dudas: “¿Por qué mi vida no es así?, ¿Por qué no me veo igual?, ¿Por qué no tengo tantos me gusta como el/ella?”.
“Vivimos comparando constantemente nuestro estilo de vida o físico con personas que solo conocemos a través de una pantalla, no sabemos si es así o lo aparentan”
Aclaró Ángel Palma, estudiante de bachillerato. También cuenta que tienen que dejar de atormentarse con las comparaciones hacia personas ajenas.
El psicólogo Fernando Vega considera que esta situación afecta principalmente a adolescentes porque todavía están formando su identidad personal. Explica que los jóvenes son más sensibles a la opinión de los demás, cuando comparan su realidad con lo que ven en internet y proceden a sentirse insuficientes.
Ansiedad y agotamiento emocional
La ansiedad también es un problema fundamental entre muchos jóvenes, algunos sienten miedo de quedarse desconectados, de perderse conversaciones, tendencias o noticias importantes. Revisan el teléfono cada cierto tiempo como alguien que vigila una puerta esperando algo urgente. Incluso durante clases, comidas o reuniones, la atención parece dividirse entre la vida real y el mundo digital.

Además, las largas horas frente a las pantallas afectan el descanso. Muchos estudiantes permanecen despiertos hasta la madrugada viendo videos u otras actividades en línea. Mientras el silencio llena las habitaciones, el brillo del celular continúa encendido acompañando noches de insomnio. Especialistas señalan que dormir pocas horas influye directamente en el estado emocional y rendimiento académico, el cansancio provoca dificultad para concentrarse y falta de energía. Algunos estudiantes llegan a clase con la mirada pesada y agotados.

“Cuando un adolescente duerme mal, también disminuye su estabilidad emocional”
Aseveró Vega, junto a que puede aumentar los niveles de estrés, tristeza y frustración.
El peligro del ciberacoso
Otro problema preocupante, un arma invisible capaz de herir profundamente, como lo es el ciberacoso. Comentarios ofensivos, burlas y mensajes humillantes circulan con rapidez entre grupos. En muchas ocasiones el anonimato hace que algunos usuarios ataquen sin medir el año emocional que provocan. Las victimas de acoso digital suelen sentirse atrapadas en un laberinto silencioso, aunque sonrían frente a otras personas por dentro cargan con miedos, inseguridades y temor por ser juzgados.
Docentes consideran que la salud mental de los estudiantes se ha convertido en un desafío mas visible dentro de los colegios gracias a la dependencia de redes que no solo afecta a las emociones sino también a la convivencia familiar, la comunicación y desempeño académico. Como la Ingeniera Karen Luzardo Alvares, docente de bachillerato manifiesta que

“En la actualidad los estudiantes son apegados a las redes sociales y toda su autoestima se basa en ellas, desde un like y un comentario, puede cambiar por completo el desarrollo del estudiante”.
“Como docente me he dado cuenta del bajo rendimiento de los estudiantes y lo asocio a la tecnología, desde temprana edad los padres comienza a adentrarlos en este mundo, lo cual le comienza hacer un daño, la tecnología está hecha para ayudar sin embargo los estudiantes lo ocupan para solucionar todo en cuanto a lo académico”
El ministerio de telecomunicaciones destaca que el acosador también se ve afectado, pues entra en un círculo vicioso del que resulta difícil escapar. Además, los testigos de este tipo de accionar corren el riesgo de insensibilizarse ante las agresiones cotidianas y de no reaccionar a las situaciones de injusticia en su entorno.
Existen varios tipos de ciberacoso:
Acoso en línea: Involucra la repetición de comportamientos maliciosos para causar daño emocional a la víctima. Ejemplos de este comportamiento incluyen comentarios ofensivos, amenazas e intimidaciones.
Doxxing: Es cuando se publica información personal o confidencial sobre una persona sin su consentimiento, con la intención de causar daño, vergüenza o miedo.
Exclusión en línea: Este tipo de ciberacoso ocurre cuando una persona es deliberadamente excluida de un grupo en línea.
Cyberstalking: Se refiere a la persecución en línea, a menudo acompañada de amenazas a la seguridad personal de la víctima.
Buscar equilibrio en el mundo digital
Especialistas aclaran que las redes sociales no son completamente negativas, también permiten aprender, comunicarse y compartir información importante. Los estudiantes utilizan plataformas digitales para realizar tareas, investigar temas educativos y mantenerse conectados con amigos y familiares. El verdadero problema aparece cuando las redes dejan de ser una herramienta y comienzan a controlar gran parte de la vida, por eso los psicólogos recomiendan poner límites saludables como reducir el tiempo frente a las pantallas y fomentar actividades recreativas fuera del entorno digital.
Hay estudiantes que aseguran que no todo es tecnología, pueden dejar el teléfono y redes sociales para poder convivir más con su familia y en un entorno natural. Caminar, practicar deportes, leer o conversar personalmente son actividades que ayudan a fortalecer el bienestar emocional. Expertos consideran que los padres mantengan comunicación constante con los adolescentes para detectar señales de ansiedad, tristeza o alejamiento.

Las redes sociales son como mares donde los adolescentes navegan diariamente buscando compañía, diversión y aceptación, en ciertas ocasiones encuentran aprendizaje e inspiración, en otras terminan atrapados entre comparaciones, ansiedad y presión social.
La salud mental de los estudiantes de colegio se ha convertido en un tema urgente dentro de la actualidad. Padres, docentes y especialistas coinciden en que no se trata de eliminar la tecnología sino de aprender a usarla de forma consciente.
La solución no es apagar el celular, más bien es recordar que detrás de cada pantalla existe una persona real con emociones, inseguridades y necesidades
afectivas. Las redes sociales continúan creciendo justo a eras digitales, educación emocional y el acompañamiento familiar que es fundamental para proteger el bienestar psicológico de las nuevas generaciones.






