Por Ariana Murillo
La preocupación, cansancio, comparación y silencio en jóvenes de Colorado, en Manabí, perjudica a la mayoría de estudiantes. Agotamiento que suele pesar más que un libro, en cada familia existen hijos que pasan por estas situaciones.
Según la Organización Mundial de Salud (OMS) cada día, adolescentes y universitarios salen de casa con la esperanza de cumplir metas, pero también con cansancio en su cuerpo, presión académica y dificultades económicas, varios sienten que crecer se ha vuelto demasiado difícil, más de lo que se imaginaban. En medio de la rutina acelerada, sienten que todo se va en las responsabilidades que llegan demasiado pronto, cumplir expectativas ajenas, luchan por no perderse a ellos mismos, mientras buscan encajar en esta sociedad donde parece exigir perfección todo el tiempo, emociones que se vuelven un mar agitado, aparentando calma por fuera, pero por dentro enfrentan olas de ansiedad, inseguridad y agotamiento.
A pesar que el cansancio les robe energía y las dudas aparezcan constantemente, siguen persiguiendo metas que le permitan construir un futuro distinto, porque detrás de cada joven que parece fuerte, también existe alguien que necesita ser escuchado, comprendido y acompañado.

Daniela Espinoza, de 13 años, estudiante, exclamó que a veces siente presión por cumplir expectativas de los demás y tener buenas calificaciones y no siempre cumple con todo, para ella, las redes sociales y comparaciones constantes perjudican a varios jóvenes de su edad que viven día a día con inseguridad de lo que hacen.
María José Palma, de 14 años, estudiante, reflexionó sobre la presión que sienten muchos adolescentes actualmente, “A veces sentimos que es obligatorio ser perfectos, ser como los demás para encajar con todos y eso hace que estemos desanimados, tristes y constantemente con problemas emocionales”, reflexionó.
“Muchas veces decimos que estamos bien para no preocupar a nadie”, argumentó, Matías López, estudiante. Muchos prefieren guardarlo todo cuando se sienten mal, detrás de una sonrisa pueden esconder tristeza y agotamiento emocional, con miedo al fracaso, el temor a decepcionar a sus familias y no cumplir las expectativas, provoca que desde corta edad sean inseguros.
La realidad también afecta a universitarios que intentan seguir adelante mientras enfrentan responsabilidades y preocupaciones constantes que poco a poco los consumen, tres estudiantes coincidieron en que el cansancio mental se ha vuelto un compañero silencioso, siguiéndolos fuera de las aulas, las noches sin dormir, presión por obtener buenas calificaciones y los problemas económicos terminan cayendo sobre ellos como una tormenta que no da tregua.
Según UNICEF, muchos intentan mantenerse firmes, aunque por dentro estén al borde del agotamiento, sueños avanzando lentamente, el peso de responsabilidades que parecen demasiado grandes para su edad, algunos trabajan mientras estudian, otros luchan contra el estrés y ansiedad, escondiendo emociones detrás de una sonrisa cansada. “Sentimos que el cuerpo sigue caminando, pero la mente ya está agotada”, declaró uno de ellos, a pesar de las dificultades, continúan adelante, aferrándose a sus metas, como una pequeña llama que se niega a apagarse en medio del viento.
Además del cansancio físico, también existe el vacío emocional, que crece lentamente con cada paso de los días, responsabilidades que siguen acumulándose como piedras en una mochila que cada día pesa más, aumentan que hay días en los que las ganas de rendirse y no intentarlo más aparecen como sombras inevitables, especialmente cuando sienten que todo lo que hacen no es suficiente. Sin embargo, siguen avanzando con la esperanza de que detrás de todas las noches largas, los sacrificios, exista ese futuro que sea capaz de devolverles la tranquilidad y seguridad que han ido perdiendo con el tiempo.

Javier Espinoza, padre de familia, declaró que muchos viven luchando batallas silenciosas que los adultos pocas veces logran ver, detrás de cada joven callado pueden esconderse muchas cosas, el peso del estrés, tristeza, inseguridad y miedo al que dirán. Además, las distintas exigencias diarias terminan robándoles poco a poco la tranquilidad, como si su juventud se consumiera lentamente entre las preocupaciones. “Creemos que por ser jóvenes pueden con todo, pero también se cansan, lloran y necesitan ser comprendidos”, declara. Para él, escuchar a su hija y brindarle apoyo marca la diferencia en una etapa donde muchos sienten que cargan el mundo sobre sus hombros.

Ana Palma, madre de familia, murmura que ellos aparentan estar siempre bien, las críticas, comparaciones y la presión terminan afectando la tranquilidad. “Luchan en silencio todos los días y nadie nota lo que sienten”, advirtió.
Irene Baque, madre de familia, asegura que la juventud de hoy crece en medio de una presión que se vuelve invisible para los adultos, comenta que varios de ellos aprenden a esconder sus emociones, como si el agotamiento tuviera que guardarse en silencio para no preocupar a nadie, expresa que muchos jóvenes viven tratando de cumplir expectativas y sus miedos golpean constantemente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OPS) detrás de cada joven cansado, que camina con sueños en el corazón, las preocupaciones cada día aumentan más y más, detrás de esas sonrisas pueden esconderse muchas cosas, miedo, emociones, que nadie alcanza a notar. En etapas que deben estar de sonrisas, descubrimientos, muchos aprenden a convivir con sus problemas, en medio del desgaste, continúan levantándose, demostrando que detrás de aparente fragilidad, existe una enorme fuerza para seguir adelante.




