Por Stefano Alvarez
El compromiso humanista de antaño, que cimentó la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) hoy, en la actualidad, brota en un paisaje de inclusión que vastamente compite con otras instituciones universitarias de prestigio en Ecuador. La universidad despliega un estandarte de igualdad, tejiendo una red de apoyos que busca la permanencia académica de cada joven.
Según la página oficial de la ULEAM, durante el primer trimestre del 2024 revela que las mejoras implementadas, en infraestructura, recursos tecnológicos y apoyo académico han incrementado en un 40% la participación de estudiantes con discapacidades.
La dirección de Bienestar, Cultura, Admisión y Nivelación Universitaria (DBANU), fue fundada con la finalidad para dar respuesta a las demandas y requerimientos que surjan de los estudiantes universitarios, y sigue sobresaliendo como pionera en inclusión y adaptación en la actualidad.
Diagnostico con rostro humano

‘’Nosotros evaluamos en base a los procedimientos dictaminados por el Ministerio de Salud Pública (MSP)… Tenemos dos variables de casos, hay chicos que vienen con un diagnóstico previo, debido a que se hicieron atender de manera privada o pública, en base a sus necesidades. Y tenemos otros casos, que los evaluamos aquí y los derivamos para que puedan tener un diagnóstico adecuado’’, detalló Jusmell Pinargote, docente y psicopedagoga del DBANU, al hablar con precisión y a detalle del rol que juega su profesión.
Por ello, este sistema dual es fundamental. Por un lado, respeta y se apoya en diagnósticos existentes, agilizando todo el proceso. Por otro lado, actúa como una red de seguridad para aquellas personas que por diversas circunstancias, nunca accedieron a una evaluación formal, asegurando que nadie se quede atrás por un vacío burocrático. ‘’Además, este enfoque permite personalizar las estrategias de enseñanza y apoyo, adaptando recursos y métodos a las necesidades específicas de cada estudiante.
Fomentando un aprendizaje más efectivo y una inclusión real dentro del aula, garantizando que cada alumno tenga la oportunidad de desarrollar su potencial de manera plena’’, añadió Pinargote.
He aquí la entrevista completa realizada a la psicopedagoga Jusmell Pinagorte:
La voz de la experiencia
La perspectiva de los estudiantes es el faro a seguir y es intensamente clave, son quienes pincelan la experiencia

¿Quién mejor que una persona con discapacidad para explicar, aunque sea mínimamente, lo que sienten, lo que necesitan, o lo que les aqueja? Nadie puede entender más que ellos mismos, y por eso, muchas veces, la gente no logra ponerse en sus zapatos.
Erick Cevallos, estudiante de la carrera de Ingeniería en Software, comentó que se ha sentido incluido desde que ingresó al primer semestre. “Por mi discapacidad física casi no hay mucho que explicar, porque se nota, a diferencia de otras… Desde el primer semestre me integraron a un grupo de WhatsApp organizado por el DBANU, llamado Atención a la Diversidad, donde siempre me he sentido involucrado y no he tenido ningún problema por mi discapacidad.”

Cevallos observó el deterioro de las bancas en su facultad y lamentó la falta de asientos disponibles. En general, nunca hay lugares disponibles para sentarse, ya que siempre están ocupados por estudiantes, y no se prioriza este aspecto pese a la inclusión que promueven los docentes y compañeros. Le gustaría que se implementaran más barras de apoyo, ya que, en ocasiones, se cansa repentinamente y desearía tener al menos algo de dónde sostenerse.
Lo mismo ocurre con Daniela Moreira, estudiante de Comunicación, contrasta que la variación de trato entre facultades es totalmente abismal. ‘’Me agrada mi curso. Siempre son muy empáticos, lo cual es muy diferente a cuando estaba en el colegio. Allí padecí de bullying, pero me alegra ver que la perspectiva está mejorando en la sociedad… He notado diferencias en el trato, especialmente en las facultades de ingeniería, suelen ser más frías y menos compasivas, con cualquier alumno. Me gusta que mi facultad no sea así. Todas las facultades deberían tener los mismos valores que imparte la nuestra’’, añadió Moreira.
He aquí la entrevista completa realizada a la estudiante Daniela Moreira, estudiante de 2do nivel de comunicación:

Encuesta rápida a estudiantes
Se logra percibir una mejora general en los servicios estudiantiles, reflejada en que casi 7 de cada 10 alumnos consideran que los beneficios han avanzado positivamente. Las facultades de Ciencias de la Salud, Ingeniería y Comunicación destacan como las más beneficiadas por estos cambios.
Sin embargo, aún se identifican aspectos por fortalecer, especialmente en accesibilidad, apoyo económico y atención médica. Los servicios más valorados continúan siendo el comedor universitario, las becas y la atención médica o psicológica, evidenciando la importancia del bienestar integral dentro del ámbito académico.
Más allá de las aulas
El proceso de inclusión no se limita las clases ni a las evaluaciones académicas a través de talleres campañas de sensibilización y proyectos de acompañamiento psicológico. La ULEAM busca construir una comunidad universitaria más abierta y consciente.
Las actividades impulsadas por el DBANU no solo benefician a los estudiantes con discapacidad sino que promueven una cultura de respeto y colaboración entre todos. Año tras año, la institución fortalece sus programas de apoyo emocional, tutorías personalizadas y seguimiento académico, que permiten identificar a tiempo las dificultades y brindar soluciones adaptadas partiendo desde las mismas instalaciones de DBANU hasta el reciente Instituto de Neurociencias de la ULEAM.

La inclusión es un tema contundente y, con frecuencia se trata de ver incluido en la mayoría de eventos. Por ejemplo, casi la mayoría de programas importantes que son realizados por la universidad son traducidos a lenguaje de señas. Así nos explica la doctora Gabriela Vélez, dándonos un punto de vista alentador sobre que los cambios pueden ser positivos si son bien implementados y sirven de una retroalimentación duradera.
‘‘He tenido la fortuna de contar con varios alumnos con diferentes tipos de discapacidad en mis clases. Por ejemplo, una vez tuve un estudiante con discapacidad intelectual, lo cual representó un reto, principalmente por la forma en que debía adaptarse su aprendizaje. Sin embargo, descubrimos que era una persona sumamente fascinante, muy hábil en el manejo y manipulación de audios. Incluso lo invité a impartir una clase a sus compañeros, ya que todos podían aprender mucho de sus conocimientos. También destaco la inclusión de un joven con discapacidad visual, lo que nos llevó a adaptar toda la dinámica de la clase. Gracias a ello, obtuvimos resultados integradores y gratificantes’’, aclaró Vélez.
He aquí la entrevista completa realizada a la doctora en comunicación y docente en investigación Gabriela Veléz:
En consecuencia, la difusión de estos beneficios resulta fundamental para que más estudiantes los aprovechen, en la actualidad.
El camino continúa
El compromiso de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí con la inclusión no se detiene. Las mejoras en accesibilidad, la capacitación del personal y la inversión en tecnología adaptativa son señales de una evolución constante. Pero, como toda transformación. Requiere tiempo, recursos y la voluntad de toda la comunidad universitaria.
La verdadera inclusión radica demostrar que no es un horizonte distante, sino un sendero que marcha de nuevo al horizonte. Cada estudiante, sin importar su condición, tiene derecho a una educación digna, accesible y libre de barreras.
En este sentido, la ULEAM sigue demostrando que la inclusión no es una meta lejana, sino un camino en marcha. Con cada avance, con cada historia de superación y con cada voz que se hace escuchar, velando y actuando en esta marea de horizontes igualitarios.




