Por, Jhosselyn Andreina Castro Valeriano
El calzado incorrecto para una actividad física, no estirar y calentar antes al saltar a una cancha de fútbol, una mala técnica o incluso cargar mucho peso en un gimnasio, son algunos factores que afectarán las rodillas de un deportista, ellas son como el eje de una rueda o el timón de un navío y si algo falla éste no realizará su movimiento fluido.
Estas articulaciones pueden soportar hasta el hierro más pesado, pero en muchas ocasiones este peso suele debilitar el aceite que en ellas contienen, convirtiéndolas como un vaso de cristal.
Cuando la persona se ejercita piensa en todas las partes de su cuerpo para que se vean bien y poder lucirlas con orgullo, pero nunca piensan en las partes más importantes que dan movilidad al individuo
y solo piensan en ella o le toman una pequeña importancia cuando se asoma un pequeño dolor o molestia que rodea a la rótula.

El reloj sonará a las seis en punto de la mañana, cuando el sol estará saliendo, Irvin sabrá que es la hora de levantarse para comenzar su mañana con un buen cardio, acostumbrado ya a esta rutina lo primero que hace es ir al baño a lavar su cara para posteriormente cambiarse de ropa y buscar sus zapatos de siempre para partir a la ruta que lo llevará a la cima del éxito.
Sin tomarse un buen tiempo para darle una buena engrasada a la rodilla, la pone en marcha a todo vapor con los mismos zapatos sin saber que esto le traerá consecuencias en un futuro. Cegado por alcanzar sus sueños repetía eso día con día, corriendo, dando brincos, saltando la cuerda, repitiendo esto también en sus entrenamientos en el equipo al que pertenecía causándole una molestia en sus articulaciones.
Los anhelos y sueños de Irvin Macias de veinticuatro años de edad, de estatura promedio, quien se encontraba en su casa sentado en un sofá de color café, vestido con una camisa color negro, pantaloneta azul marino y unos zapatos blancos, el confesó que su meta era convertirse en un jugador de fútbol profesional en la selección de Manta, estas aspiraciones se habían visto repletos de piedras en el camino con sus problemas de rodilla, lo que podría seguir con su gran aspiración de vida.
“El primer dolor fue a los diecinueve años, de ahí seguí dándole duro, duro, duro a la pierna, desde los veinte hasta los veintidós años, todo lo que yo había acumulado me empezó a lesionar la rodilla”, confesó Macias, mientras en su rostro se reflejaba una tristeza al recordar el pasado.
A los veintitrés años de edad, el dolor lo azotaba cada vez más que lo obligó ir a traumatólogo para saber qué es lo que estaba pasando. Una noticia lo esperaba, sus ligamentos estaban desgarrados, con aquello su más preciado deseo y su mundo se venía abajo. Gracias a su madre que siempre ha estado con él, Irvin comenzó ir a terapias para seguir adelante, el sueño de convertirse en jugador profesional se había ido, pero en su cabeza nacían otros sueños y no iba a dejar que nada ni nadie se los arrebatara de sus manos.
Se escuchaba como unos crujidos en las rodillas al hacer flexión en las piernas de Melanie Ochoa, estudiante de ingeniería civil de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), hace dos años tuvo que pasar todas sus vacaciones en reposo y rehabilitación.
En una cálida noche, Melanie se dirigía al gimnasio como de costumbre a sudar la gota gorda, ese día le tocaba entrenar piernas y ya tenía pensado su rutina modo bestia, en el entrenamiento quiso levantar más peso del que habitualmente estaba levantando, cien poderosos kilogramos reposaban en sus articulaciones y en la mente de ella solo estaba querer superarse.
Al bajar el último escalón del establecimiento sus piernas le fallaron por la brutal rutina que tuvo, todo el peso corporal se fue a su rodilla izquierda y cuando se incorporó un dolor la golpeaba. “Por suerte ese día entrené con un amigo y al ver que me había pasado y como caminaba no dudó ni un segundo en acompañarme hasta mi casa”, puntualizó Ochoa, vestida con un short fucsia y camisa de color gris, sobándose suavemente la rodilla.

En el gimnasio “EuroGym”, era el lugar había todo tipo de personas motivadas, unos con una cara de alegría, otros con cara de concentración, algunos conversando, pero todos estaban con un mismo objetivo, hacer actividad física
Los jóvenes con sobrepeso que comienzan ir al gimnasio suelen presentar mayor riesgo de sufrir lesiones en las articulaciones peor aún sin un entrenador o especialista que lo guíe en el proceso de la pérdida de peso. “La mejor recomendación para estas personas es primero acudir a un especialista en ejercicios, para que les dé una guía de entrenamiento por supuesto acorde al cuerpo”, aseguró Cecilia Moreira, fisioterapeuta del Centro del Buen Vivir de Montecristi.
“Antes de empezar a practicar cualquier deporte lo más importante es un buen calentamiento mínimo de diez minutos, para que se puedan lubricar bien cada una de las articulaciones de la persona”, añadió Daniel Zambrano, licenciado en la actividad física y deporte, con un tono firme y seguro.
Cualquier pequeño dolor que aparezca se debe dar importancia, tal vez no tanto para ir a un médico, pero con un poco de hielo y reposo será suficiente para calmar el dolor que presenta.
La ambición por dejarlo todo en la cancha y ser el mejor, puede volver vulnerable al motor que mueve el carro y este problema no debe ser ignorado por las personas, acompañado de un buen calentamiento, estiramiento, solo con la técnica correcta del ejercicio podrán cruzar la meta del éxito.




