Por Donoban Paz:
El emprendimiento estudiantil ha funcionado como el principal motor de supervivencia económica para los jóvenes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), quienes buscan, mediante el emprendimiento, enfrentar el desempleo y la falta de ingresos monetarios.
Es un imán para la gente y ha tomado fuerza entre los universitarios, a través, de iniciativas municipales como “Manta Capacita”, coordinada por la Dirección de Desarrollo del GAD Manta, la cual ha encendido la chispa del comercio local, bajo el sustento del artículo 54 del Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD), la misma que exige a los municipios impulsar a los jóvenes y adultos. Esta apuesta por el comercio propio da frutos en Manta cobijando a más de 450 rostros en la ciudad
La Uleam también se ha convertido en el motor de los emprendedores locales, ofreciendo talleres relacionados con marketing digital, administración y estrategias de ventas. Estos seminarios se alinean con los portales de la alcaldía, los cuales incentivan cursos gratuitos para que con el tiempo el lugar de estudio se convierta en la zona segura para ciertos jóvenes que intentan cultivar independencia financiera.
La necesidad económica es uno de los principales motores del emprendimiento del joven universitario, muchos académicos piensan que los gastos diarios son la marea que sube constantemente ya sea en transporte, comida o el pago por mantener un techo propio debido a que la falta de ingreso monetario es riesgo constante de abandono de la educación superior para los foráneos
En medio de esta realidad emprender va de la mano con las calles digitales que sirven como canal visual de publicidad que buscan clientes frecuentemente entre compañeros de la misma universidad, historias de Instagram, estados de WhatsApp hasta los mismos grupos universitarios son la ruta del camino a la meta sin peajes
El uso de las diferentes herramientas digitales es el que llama al accionar de los jóvenes, las diferentes mochilas ya no solo cargan el peso del conocimiento, sino que ahora son una caja de herramientas para la supervivencia financiera. El reflejo de lo que se menciona pasa por las facultades y pasillos de la Uleam y es Franyer Franco, un joven sonriente de 22 años que en lugar de solo manejar su mochila también equilibra su sustento diario en un cooler lleno de jugos naturales
Curiosamente, este emprendimiento surgió de la necesidad de palpar el calor en las aulas de clase, cuando lo único que faltaba para aprender era algo que saciara la sed, debido a la falta de equipos acondicionados en las aulas. Franco, vio la oportunidad de dar un paso al frente y llevar el alivio refrescante para sus compañeros

Para Franyer las facultades se convirtieron en su laberinto favorito, él lleva su propuesta de hidratación que va desde jugos de limón panela, mora y naranja a 50 centavos con su presentación de 360 ml hasta el ácido michemango a 85 centavos en vasos coleros, y perdiéndose entre el pasar de los estudiantes que al final pueden encontrar en su cooler ese momento de volver a sentir frescura, a pesar que no es fácil, supo ganar un espacio ante la constante competitividad de otros que buscan su mismo objetivo
“Trato de buscar lo mejor para mis clientes con la calidad. Hago mis productos como si yo mismo los fuera a comprar”, defiende Franyer, demostrando que su publicidad va más allá del boca a boca, y se apoya en el pilar tecnológico, como las redes sociales, las cuales cruzan de facultad en facultad para llegar a nuevos clientes.
Cada semana es una visión distinta, en cada refresco cambia un momento y detrás de eso hay un tiempo de preparación de forma silenciosa y paciente que empieza los fines de semana, donde se abastece y organiza para su semana. Planificando cuántos jugos de cada uno de los exquisitos sabores asegurarán su ganancia, en el transcurso de la semana se dirige una hora y media antes de su hora de entrada a clases de la carrera de marketing, ese tiempo se lo da para empezar una maratón por la universidad y, a pesar del cansancio su mirada no se queda en su hielera, sino que mira más allá del puente, una marca personal proyectada al futuro sobre su expansión con bebidas saborizadas como los frappés. Lo que nació a oscuras durante el calor de los apagones hoy brilla con luz propia, con hambre de seguir creciendo.

Al igual que Franyer, las hermanas Melany y Nohelia Sánchez encontraron el mismo escenario donde llevan la necesidad de salir adelante con la venta de sánduches de pollo, la hermana menor Nohelia ronda por la Facultad de Ciencias Sociales, Derecho y Bienestar promocionando su alimento, como opción rápida para ponerle sabor a los estudios. Melany, la hermana mayor, argumenta que la vida universitaria va más allá de sacar buenas notas, es un desglose de gastos con el transporte diario, los materiales de estudio, incluso es para su propia alimentación y más necesidades básicas.
Ambas comparten la misma mochila financiera, donde las hermanas buscan una independencia económica fruto de su venta, que alivie de forma directa el bolsillo familiar. De esta manera, tanto ella como su hermana Nohelia pueden cubrir sus propios gastos diarios sin poner en riesgo sus sueños académicos, demostrando que se puede vivir y aprender al mismo tiempo.
Sin embargo, al dejar atrás el olor a comida, encontramos creatividad con Valentina Zambrano, una joven de cabello rizado que dedicaba parte de su tiempo a embellecer el día con sus manualidades. Ella ve en el emprendimiento una necesidad obligatoria que aguante el diario vivir.
Como estudiante, trata de tener un ingreso que pueda sobrellevar los diversos elementos educativos que necesite en la carrera de comunicación, su espacio, su lugar seguro solía ser las rosas eternas de listón, aquellas que disponía a precios cómodos para sus clientes, ya que piensa que no todas las personas van a pagar algo súper caro, sino que ella también debe adaptarse al público. Sus precios dependen de las unidades, su presentación. Una sola rosa cuesta 1,50 dólares, en el caso de extras, aumenta el precio, asimismo, ella congela el precio en un ramo de seis rosas en 7 dólares.
En su calendario las fechas celebres como Día de San Valentín o el Día de las madres eran las mareas de corriente alta donde decidía arriesgar e invertir con fuerza consciente que son los momentos donde su producto
proliferaba, sin embargo comerciar no es un juego de azar, las temporadas bajas del año incluso llegaba a perder su capital, pero es ahí donde su producto se mantiene firme gracias a una ventaja silenciosa, la inmortalidad de su material hace que su producto no se maltrate si se mantiene en un buen entorno.
Hoy, el tiempo de las rosas a mano quedó atrás y Valentina ya no se dedica a este negocio, pero mantiene como una etapa sumamente positiva donde deja algo imborrable para su formación como profesional, demostrando que la creatividad abre pasos fuertes en momento de necesidad
Las rosas eternas en la Uleam no solo se mantienen de quienes lideran este ti
po de proyectos, sino que también hay aquellas manos que son parte del arte. David Quizhpe, que no es dueño, pero es el responsable de darle vida a lo eterno, sobre ruedas recorre Quizhpe teniendo sus responsabilidades académicas, pero también con hambre de más, y hambre es lo que tiene su vehículo de dos ruedas al momento de desplazarse hasta su lugar de oficio, a que su ingreso económico tiene dirección hacia eso, y sus necesidades personales también son prioridad.
Mientras entre semana cumple con su horario de clases, por la tarde

, de dos a seis, el movimiento disminuye y él no genera tanto como lo haría en un fin de semana donde el verdadero pulso va desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde de sábado a domingo. Estos días hace que su sueldo salga mediante una división de sus horas de trabajo, algo gestionado por su jefa combinada con el volumen de ramos que logre vender, una montaña rusa económica
Quizhpe no solo busca lo monetario, sino que busca en el cariño que tiene por el arte manual y que el gusto por vender ha sembrado la chispa de poder fundar su propio negocio si el destino le permite. Sin dudarlo, bajo este mismo arte que poco a poco llegó a envolver su corazón manual.
Detrás de cada sánduche, de cada rosa de listón y de las jornadas universitarias existe un trabajo por el cual la necesidad principal es la falta de ingreso económico propio impulsado a la falta de empleo que existe, las cifras de los emprendedores dentro de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí quedan cortas, donde los jóvenes buscan asegurar un sustento para cubrir sus gastos dentro y fuera del ambiente educativo. Cada uno de ellos no solo ejerce su derecho al estudio, sino que demuestra lo aprendido como esfuerzo propio, y las ganas de superación son las herramientas más sólidas de salir adelante




