Por: Leonel Guerrero Párraga
El trinar del canto de los pájaros, con el cacareo de los gallos van anunciando la mañana para un pueblo trabajador. La hospitalidad de su gente es única y la sencillez se alza como su estandarte. En este lugar apartado del mundanal ruido se encuentran todos los elementos necesarios para la felicidad.
Innovando nuevas producciones y llamando al comercio, se encuentran los habitantes de este sector. Queriendo días mejores para lograr una mejor economía; ellos siguen esforzándose para lograr excelentes producciones.
Plantaciones como el coco, el limón y el maíz son el fuerte de esta parroquia, generando además turismo para quienes son amantes del campo y la naturaleza.Desde las alturas del sitio Barranco Blanco, se puede contemplar la vasta sabana de cocoteros. Arquímedes Guerrero, evoca las palabras de sus padres, que hablaban de la época en que la parroquia lideraba la producción de limones en Ecuador, incluso exportándolos al extranjero. Hoy en día, el coco es uno de los protagonistas, utilizado incluso en la elaboración de las deliciosas cocadas, y otros productos derivados.
“Nuevas personas han hecho la compra de terrenos que antes eran montes y ahora se han convertido en grandes potencias de sembríos de pitahaya”, aseveró Guerrero, habitante del sector, mientras descansaba en su perezosa hecha de madera.
En la actualidad un grupo de agricultores ha realizado una nueva inyección a la economía, generando una nueva plantación de fruta. Este es el caso de la pitahaya, con varias hectáreas que florecen con el fin de dar días mejores.
Daniela Vélez, asegura que la comunidad Playa Prieta, sector Quebrada de Morales, se está convirtiendo en “tierras importantes”, debido al sembrío de plantaciones de pitahaya. Inversiones que están haciendo agricultores de la zona, para seguir fortaleciendo el sector. “Los agricultores están generando una nueva economía en la zona, algo que me parece muy importante, ya que así pueden dar trabajo a personas que lo necesiten”, afirmó.
Varias son las hectáreas que tienen sembradas los agricultores, llegando a un mundo diverso. Aunque el trabajo sea duro ellos hacen lo posible para llevar el líquido vital para el riego constante de las plantas.
El afecto y la sencillez de la gente hacen que todos los habitantes se sientan como parte de la familia, cualquier lugar que se visite, te acoge como uno más.
La gente trabajadora y laboriosa de esta parroquia ha permitido su constante desarrollo. Dando paso a nuevas producciones como es la pitahaya, llegando a los mercados locales y nacionales. Ellos tienen su visión de poder exportarlas y así generar nuevas plazas de trabajo que permitan fortalecer la economía riochiquense.
Este sector rural se encuentra enclavada en el valle que conecta los cantones de Portoviejo y Rocafuerte, es un pueblo que florece en medio de montañas y se refresca en las aguas de su río, que abrazan las extensas sabanas pobladas de cocoteros, limoneros y el crecimiento de la pitahaya.
Esto la convierte en un faro productivo y un imán turístico, conectando con varias parroquias cercanas. Otra joya de esta parroquia es «La Tomatera», una loma que enlaza la zona urbana de Portoviejo con las alturas del norte de la parroquia, un paraíso para el ciclismo y el deporte al aire libre. Este espacio dinamiza la economía de la parroquia, atrayendo turistas que llegan montados en sus «caballitos de acero».
Es importante destacar que esta parroquia es una fuente abundante de coco y limón. La administración anterior del Gobierno Autónomo Descentralizado, liderada por María del Carmen Aray, creó el proyecto «Riochico Vívelo», que identifica cuatro rutas ciclísticas geográficamente definidas: La Ruta de la Miel, La Ruta del Coco, La Ruta del Ceibo y la Ruta de la Toquilla, los que atraen a ciclistas locales, provinciales y nacionales, contribuyendo al crecimiento económico de la parroquia.
En lo que respecta a su gastronomía, Riochico brilla con caldos y secos de gallina criolla, empanadas, corviches, rocas, dulces y más. Pero el ceviche de pinchagua es la estrella indiscutible de esta renombrada parroquia.
El turismo ha permitido a Euler Urdánigo, generar ingresos excepcionales. Él ha establecido su punto de venta en el corazón del parque central de la parroquia, convirtiéndose en un punto clave para los amantes de este plato delicioso. Este emprendedor local nos revela el secreto de su ceviche: la pinchagua curtida, cebolla, tomate, cilantro y un toque único, el chifle, la rosca y el pan son a elección del cliente.
Mientras tanto, la Cevichería Oscarley se encuentra en la comunidad Santa Martha, en la vía de primer orden hacia El Rodeo, por donde ingresan los visitantes en carros particulares o en transportes intercantonales e interparroquiales.
Además de su oferta gastronómica, este negocio familiar alberga un mini museo que permite a los visitantes adentrarse en la cultura manabita. Al cruzar sus puertas, se entra en un mundo diferente, con hamacas para el descanso, ollas de barro, máquinas de escribir y piezas arqueológicas.
Debido al poco interés de las autoridades los agricultores no han sido beneficiados con la ayuda estatal. Otro de los problemas, es que no reciben las capacitaciones necesarias de como tratar las plantaciones para el uso adecuado de la fruta.





