Por: Gabriela Macías
El reloj marca las seis y media de la noche, inicia el evento de los gladiadores, la presentadora utiliza una vestimenta con una mezcla de colores vibrantes que le dan vida al lugar del programa, se para frente a un pequeño, pero cálido público, toma el micrófono y da calurosa bienvenida a todos.
Un ambiente con una atmósfera acogedora y relajante, Juan Carlos es uno de los primeros protagonistas en subir al escenario, pasó una semana entera imaginando que melodías interpretar, llegando a la conclusión de tres canciones especiales, con el impedimento de mover una de sus extremidades superiores sonríe frente a los oyentes y empieza a deleitar la melodía “Tu cárcel”, todos quedan deslumbrados con tan maravillosa voz, los asistentes empiezan a palmotear y parándose de sus asientos empiezan a mover sus cuerpos al ritmo del compás.
Mientras empezaba la pista de la siguiente canción “Paisaje”, Juan Carlos conversaba con el público, los oyentes fueron afortunados porque aquella melodía la iba a interpretar en otro lugar, una canción triste y feliz a la vez el joven pide a los oyentes la juzguen por su cuenta.
En medio de un carrusel de emociones, se observa como un caballero cerró sus ojos mientras disfrutaba de la canción, su mente se transportó al pasado, que en un abrir y cerrar de ojos, pasó las manos por su rostro para secar unas largas lágrimas.
Pero no todo fue tristeza, en una esquina del escenario la alegría derrochaba en unas jovencitas que mientras disfrutaban de una deliciosa gastronomía, sus ojeadas eran fijas al joven cantautor.
La música hasta el bar era como un bálsamo para el alma, todo el equipo de cocina felices como si las risas de las personas fueran campanas que alegran el ambiente, la presentadora se une a este momento emocionante mientras daba vueltas y su cabellera larga se despeinaba por el viento que soplaba con una fuerza descomunal.
Terminado su presentación, con broche de oro, el joven terminó deleitando a la audiencia con la música “La nave del olvido”, de la leyenda más grande de la historia José José, con un brillo en sus ojos y en medio de la melodía, pudo asegurar que su amor por el canto viene desde ese artista, por él descubrió su don para interpretar canciones, la melodía llegó a su fin, toma aire y haciendo la venia se despide.
La animadora corre al escenario y de vuelta al ruedo para continuar con las fiestas de los artistas, en medio de todo asegura que es prudente un descanso para que los asistentes visiten el bar y degusten de las delicias de Doña Sonia.
Los asientos de madera solo con las miradas eran peleados, nadie quería observar las presentaciones desacomodado. Desde lejos se observaba como una adulta mayor, caminaba con delicadeza, muy elegante para presenciar la siguiente interpretación.
Carlos Gustavo Santana, con su guitarra en mano, interpretó un tema de su autoría, “Quedarme atrás”, mientras que con sus largas y gruesas manos entonaba las notas musicales, los nervios le jugaron una mala pasada, el instrumento musical no iba acorde con la melodía, los aplausos de los oyentes fueron esa fuerza para que sacara adelante su presentación.
Uno de los asistentes muy concentrado y conmovido por lo ocurrido al joven, sacó su celular, encendió su linterna y con gritos de aliento intentó animar a Carlos, pero no fue suficiente, se despide con unas disculpas y dando sus redes sociales baja del escenario con la mirada agachada.
En medio de un momento de incomodidad y tristeza por la anterior presentación, se vivía un instante especial, con el primer joven cantautor y sus familiares, “aunque no haya visto tu presentación sé que fuiste el mejor”, destacó la madre de Juan Carlos mientras con sus abrazos demostraba su amor hacia él.
Con un camino largo de experiencias y lleno de poesías, Paco Hidalgo emocionado por sus 53 años en periodismo, interpretó un poema “Ternura de mis ansias”, que llevaba guardado en su mente y en su corazón sin olvidar cada detalle porque fue dedicado en aquel momento a María Teresa su amada esposa, se sentía lleno y renovado con tanta juventud que lo rodeaba, “enamorado escribí este poema para aquel entonces a mi novia y ahora que la tengo en frente dedicándole estas letras maravillosas, puedo asegurar que es la mujer de mi vida”, exclamaba con énfasis a los 4 vientos el amor que derrocha por su amada Teresa.
El público deslumbrado con tan linda poesía, sacaron sus móviles y comenzaron a grabar aquel momento que quedará plasmado en la memoria de los espectadores, Paco le da la vuelta al mundo con su poesía, dejando su obra en diferentes partes.
Una silueta captaba los instantes más emocionantes por parte de los artistas, pero los asistentes sin quedarse atrás también sonrían a la cámara para hacer notar su rostro de felicidad.
La presentadora se trasladaba al escenario, nombrando a Gabriela Álava, quien se adueñó del micrófono, con una mirada al cielo y con los pies sobre la tierra se para firme, empieza a sonar la pista, “Corre corazón”, los aplausos fueron ese aliento para que la presentación fuese brillante.
El sol ardiente no detuvo a los organizadores de tan magno evento, para que los artistas de la noche exploten todo su talento y el mundo pueda ver de que están hechos.
Con una voz grave, Anahí Cevallos se adueña del escenario e interpreta una melodía triste corta venas, mientras intervenía con su público les dijo, “no se pongan tristes acompañen a esta melodía con un canelazo”, entre risas de parte de los oyentes, Cevallos pierde el hilo de lo que entonaba y disculpándose con los asistentes se despide.
Los más esperados de la noche suben al lugar de escena, una dama entre dos caballeros listos para interpretar “Eternamente bella”, con atuendos combinados para darle mayor sutileza a su presencia, los guitarristas con brillo en sus ojos se conectaban con la mirada y trasmitían eso a un grupo de damas que con copas de vino en sus manos disfrutaban de la melodía como si fuese un concierto exclusivamente para ellas.
Al ambiente le faltaban risas y para eso estaba encargado Joel Romero, quien empezó con una dinámica bastante distraída, acabando con el juego el comediante sintió un viento que corría por todo su cuerpo, sensación de nerviosismo, da un respiro profundo pide aplausos y continua con el espectáculo, dejando a todos muertos de las risas con sus chistes, caminando de una manera graciosa y moviendo sus manos como olas se despide Romero.
En medio de la noche las estrellas aparecen, y no las del firmamento si no aquellas escondidas que tuvieron su espacio de brillar en el micrófono abierto de la Casa de la Cultura realizado en la explanada del teatro “La Trinchera, con la participación de cantautores con voces melodiosas, poetas que con sus letras alegraban el alma de los oyentes, teatreros, bailarina y actores, que mientras llegaban con sus diferentes instrumentos, en orden se anotaban en la agenda de la presentadora para luego brillar en el escenario.
Freddy y Víctor Reyes actores de La Trinchera de manera espontánea subieron al escenario y cautivaron con el fragmento “Ana, el mago y el aprendiz”, querían darle un plus a este evento, que no solo fuera de música, sino también de teatro, dejando una reflexión entre los asistentes.
La danza también se hizo presente con Mirian Rivera, interpretando un ballet contemporáneo, sus manos las desplegaba de un lado a otro, mientras que con sus piernas formaba un círculo, su madre desde primera fila con los ojos aguados y muy orgullosa de su hija, corrió a los brazos de ella para expresar todo su amor.
La emoción de la noche fue transmitida por un joven y guitarrista que interpretó la reflexiva melodía “Lo malo de ser bueno”, explotaron toda su energía y hasta más no poder se quedaron sin aliento, dejando conmovidos e impactados a toda una audiencia.
Después de largas horas el evento tuvo su fin, las personas empezaron a abrazarse una a otras, retornando contentos a su lugar de destino, felicidad es lo que denotaba el rostro de cada uno por aquella noche tan especial llena de talentos ecuatorianos.
Y es así como esta vía láctea de artistas brilló con luz propia esperando que la oportuna organización de la CCE MANABÍ los vuelva a juntar y con una telescópica visión observar a nuevas estrellas.





