Por: Rosse Borges
La angustia es palpable en las personas, que entran y salen, los niños lloran mientras las madres tratan de calmarlos, la mirada de muchos es de incertidumbre, entre el desespero de entrar
En la entrada, van dividendo a los pacientes de acuerdo con la gravedad de los síntomas que presenten, una señora de edad avanzada llega, a paso lento ayudada por un bastón que sostiene en su mano derecha, toma asiento en una de las sillas del lugar, se encuentra sudorosa y agitada, una enfermera se dirige a tomarle la presión y los signos vitales.
La tarde pasa lenta, la señora del bastón se retira, luego de ser trata de una subida de presión y deshidratación, en el centro de salud Santa Martha, los pacientes van y vienen mientras los médicos y enfermeras hacen cambio de guardia.
Alrededor de las tres de la tarde, se ve llegar a una mujer de unos cuarenta años, vestida con un calentador gris, camiseta blanca y zapatos deportivos negros, doblada del dolor, acompañada de otra que vestía un jeans azules, zapatos blancos y camiseta verde, que de forma inmediata la llevan a una camilla y comienzan a realizarle preguntas y medir sus signos vitales.
Luego de haber realizado el protocoló, le comunican a la acompañante que no cuentan con la medicación que necesitan suministrarle en ese momento, y que debe dirigirse a la farmacia más cercana a comprar lo que necesitan.
“Es indignante que no cuenten con la medicación, que todo centro de salud debe tener y que es necesaria, que nosotros tengamos que sacar de nuestros bolsillos para poder conseguirla”, afirmó, la acompañante, mientras se dirigía a la salida, con pasos apresurados para buscar una farmacia y así poder tener lo necesario para que atendieran a su familiar.
Al cabo de un rato, una de ellas, el paso al caminar es lento pero constante hacia la salida de recinto de salud.
De camino a su vivienda, se nota cada vez más pálida, apresuran el ritmo y al llegar se dirige al baño a dejar el estómago en el retrete.
“Esto es lo que vivo todos los días, ir y venir del centro de salud, por no lograr obtener una cita médica con un especialista en gastroenterología, padezco de una gastritis crónica que requiere un tratamiento específico”, admitió, Mercedes Lucas, sosteniéndose de las paredes para dirigirse a una silla blanca que se encuentra en la puerta de su hogar.
Es una odisea, la que transitan muchas personas, que buscan obtener una cita médica, en el sector público, muchas las enfermedades no dan tregua, aseveró, Lucas, con más color en su rostro ojeroso por la falta de sueño.
Los dolores por esta enfermedad son como si tiraran de una cuerda con fuerza, dejando un entumecimiento muscular que puede quitar la respiración.
“Ella no puede estar sola, en todo momento tiene que estar alguien con ella, los dolores no tienen hora de iniciar o finalizar, ya hemos tenido sustos dejándola sola por las noches”, puntualizó, Blanca Lucas, hermana de la señora Josefina, dirigiéndose a la cocina a preparar la merienda de esa tarde.
“La gastritis crónica es una enfermedad que consiste, en la inflamación inesperada de la mucosa gástrica, es de evolución prolongada y larga, la cual tiene un tratamiento específico y una dieta muy estricta”, aseguró, Setis Carranza, médico nutricionista, mientras tecleaba en su computador de manera rápida y ágil.
La dieta que se requiere es a base de líquidos, los alimentos sólidos están prohibidos, con la finalidad de no irritar más la mucosa estomacal, originando que la acidez del estómago vuelva a ser normal, cero grasas y los carbohidratos es fundamental en dietas así, describió, Carranza, sosteniendo una carpeta de color amarillo con diversas hojas blancas en su interior.
“Al no tener un diagnóstico, con una receta médica que indique el tratamiento que debo seguir, los remedios caseros son los que me han ayudado a mantenerme”, aseguró, Lucas, dirigiéndose a su habitación caminando de forma encorvada dando su espalda el aspecto como de un arco, en busca de un calmante comercial, para tomarlo con un poco de agua.
Familiares, amigos y la investigación, es lo que la han ayudados a encontrar diferentes formas de mitigar los síntomas y hacerlos más llevaderos, los remedios naturales son su pan de cada día, pero la falta de dinero es un factor que le impide ser constante.
“Ha sido complicada toda esta situación, y el problema va más allá, debido a que no tengo cincuenta dólares, que me cobra un médico particular, mientras espero los próximos tres o cinco meses, que es el tiempo en el que pueden darme una cita médica, para poder hacerme tratar”, aseguró, Lucas, tomando un jugo de papaya que es de las pocas cosas que puede consumir.
“El problema, para acceder a la atención médica, es que pueden pasar meses para obtener una respuesta y que un médico atienda y cuando por fin se logra muchos de ellos, lo que hacen es llenar más papeleo que revisar y atender como es debido”, puntualizó, Carranza, tamborileando de forma repetitiva, un bolígrafo azul, sobre su escritorio blanco de madera.
La necesidad, de que el acceso a este servicio mejore es indispensable, el descontento por parte de la población es palpable, a la que cada vez se hace más difícil obtener citas médicas y recibir atención oportuna para sus dolencias, aseveró, Loly Quijije, enfermera, vestida con su uniforme blanco, lista para comenzar su guardia en el centro de salud.
El gobierno, puntualizó, que 2.100 unidades de la red de salud pública están abastecidas en un 80%, también se ha rectificado que se han invertido en el sector salud 382 millones de dólares, en la compra de los insumos, pero los reclamos e inconformismo de la población, dan a notar que la falencia persiste.
Esta falencia en insumos, es algo que ha llegado a afectar a todo el sistema público, incluido a los afiliados al IESS quienes también muestran su inconformidad.
En el país, un 8,04% de la población, puntualiza que el principal problema es el acceso oportuno al sistema de salud pública, es una cifra que solo se encuentra por detrás de la inseguridad y desempleo, según una encuesta realizada por la empresa Click Report, en marzo del 2023.





