Por: Rosse Borges
Todo comienza igual cada mañana, desde hace más de 30 años desde que fue diagnosticada con dos tumores cerebrales, uno de ellos afectándole en nervio óptico del ojo izquierdo y el otro en una zona del cerebro de difícil acceso.
La señora Rosa Carranza actualmente con sus 86 años de edad con una enfermedad evidente en su rostro refleja el paso de los años.
“Me dieron solo pocos años de vida y ya llevo 30 es un milagro que siga viva, nunca pensé llegar tan lejos”, aseguró, sentada en una silla blanca en la pequeña sala de su hogar
Al principio toda la situación fue desesperante, las dos hijas de la señora creían que perdían a su madre, los doctores no les daban esperanzas, en esa época la ciencia no estaba donde está ahora y era imposible ofrecerle una cura.
“Los doctores y enfermeras del Hospital José María Vargas, donde la teníamos internada se encontraban muy nerviosos, no sabían cómo decir lo que verdaderamente estaba pasando el ambiente se sentía muy tenso», describió, Patricia Zambrano, hija de la señora Rosa, tomada de la mano de su madre
La cantidad de exámenes médicos fue descomunal, desde tomografias resonancias magnéticas, todos arrojando un resultado nada alentador y otros descubriendo cosas nuevas.
“Un electrocardiograma arrojó anomalías cardiacas que resultaron ser por el engrosamiento del corazón debido a la hipertensión, esto nos preocupó mucho más pues eran complicaciones que no teníamos previstas”, añadió, Josefina Lucas, segunda hija de la señora Rosa, mientras le daba un jugo de papaya a su madre.
En ese entonces se encontraban viviendo en la ciudad de Caracas, Venezuela, en una época donde todavía podían darle la asistencia médica que requería la variatrica.
Con el pasar de los años, los cuidados se hicieron más rigurosos, el tratamiento médico más costoso y con la economía del país donde vivían decayendo tuvieron que tomar la decisión de irse al país de origen de su madre, dejando un mar de vivencias y recuerdos atrás, y las esperanzas y sueños en una maleta.
Al llegar al Ecuador, lo primero que hicieron, fue buscar ayuda médica para saber el estado en el que se encontraba la salud de la señora Rosa.
“Desde el momento en el que llegué, tuve como prioridad darle calidad de vida a mi madre, tuve que tocar muchas puertas, recibir humillaciones de muchas personas, por mi acento, personas que solían decirme que me fuera a mi país sin saber que ya estaba en el”, admitió, Patricia Zambrano
“Un día, cuando llegó la noche y mi madre sufrió una crisis debido a que también tiene cálculos en la vesícula y el dolor era descomunal, la llevamos al centro de salud más cercano donde la dejaron esperando solo porque iba con las venezolanas”, puntualizó, Zambrano.
Ya son siete años, que tiene esta familia viviendo en el Ecuador, en ese tiempo han vivido innumerables situaciones muchas felices otras no tanto, pero todas han hecho que sus lazos se hagan mucho más fuertes.
“Después de tanto, mi mamá por fin comenzó a cobrar el bono de los adultos mayores, esto es una ayuda dado que solo una caja de una de sus pastillas para el oxígeno del cerebro cuesta cincuenta dólares”, aseguró Lucas.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el costo de la vida de un adulto mayor ronda los 301.02 dólares al mes, con estas cifras parece que es imposible que solo cien dólares alcancen, para poder acarrear con todos los gastos de alimentación, medicina y transporte.
Del mismo modo, el gobierno nacional expone que el número de usuarios habilitados para recibir la pensión para adultos mayores en marzo 2023 fue de 6.359 usuarios a nivel nacional.
Se espera las cosas mejoren, y que la economía del país suba para que cada ciudadano pueda tener una mejor vida y pueda sobrevivir con lo que tiene.





