Por: Milena Marcillo Zambrano
Las calles de Manta son como venas que recorren toda la cuidad y así mismo son un peligro constante que los ciudadanos palpan día a día, estas se ven atrapadas en un torbellino de problemas que se erige como un campo minado donde cada vía es una pauta con el destino.
La tragedia diaria, forjada en la fragua de congestión, el abandono, la temeridad y la oscuridad, se alza como un fantasma que atormenta a residentes y autoridades por igual. La educación vial como una antorcha en la oscuridad se convierte en una necesidad latente, mientras la presencia policial debe ser como un guardián celoso que protege a los viajeros.
A las 12H35, las vías se convierten en una carrera por llegar al lugar de destino, donde los conductores compiten por quien llega primero o por quien rebasa, es una competencia vial donde no se miden los límites de velocidad.
Las vías toman un respiro alrededor de las 15H00, poco se ve transitar a los automóviles, donde los ciudadanos están en su lugar de trabajo, los estudiantes se encuentran en los colegios y escuelas, sin embargo, la competencia por probar sus motores no para, los principales protagonistas de estas carreras son los taxistas, su afán por rebasar, por llegar primero siempre está latente en las vías de Manta.
Alrededor de las 18H30 cuando el día de trabajo ha finalizado y los estudiantes se dirigen a sus hogares, es cuando las calles y vías de Manta vuelve a entrar en estas competencias de motores, donde la mayoría de veces suelen ocurrir accidentes; no solo por la excesiva velocidad, sino también por la falta de señaléticas y alumbrado, al no tener tampoco presencial policial lo hace una vía en abandono total, donde cada uno de los conductores se toman las vías para hacer de ellas una competencia infernal con otros conductores.
Bosco Cantos, supervisor de tránsito, revela que “la mayoría de los accidentes de tránsitos ocurre por la imprudencia al volante, y la falta de educación vial, además menciona la necesidad de una mayor presencia policial para disuadir comportamientos peligrosos y garantizar el cumplimiento de las normas de tránsito”.
Así mismo Laura García, residente de la urb. Sariland confiesa que “hace falta un puente peatonal donde nosotros los que no tenemos con que transportarnos podamos cruzar la calle con mayor facilidad, sin miedo a que en loco en el volante nos vaya a tirar el auto encima”.
La imprudencia y la falta de educación vial sin mencionar los jersey que se encuentran en la vía circunvalación para dividir los carriles, lo hace sumamente peligroso, como una piedra en el camino para los conductores, mucho más en las noches, donde la falta de iluminación y la gran velocidad en la que los conductores se dirigen, provocan accidentes diarios apagando la luz de muchos conductores.
José Palacios, estudiante de la Unidad Educativa Fiscal 5 de junio, revela que “en esta vía principalmente los buses son los que más compiten con otras cooperativas, ya son dos veces que he tenido accidentes de tránsito con otros buses o con algún taxista que quiso rebasar y el bus le cerró ”.
Los fines de semana es cuando los conductores se ven atrapados por el alcohol, la euforia juvenil y las feromonas están a flor de piel, los jóvenes se juntan para relajarse y desestresarse después de una larga semana de trabajo o estudio y se ven envueltos en música, juegos, romance, alcohol y drogas, al final de la noche estas vías se vuelven un peligro latente para aquellos que transitan a pie y mucho más para otros conductores, la velocidad en su máxima expresión marca el destino de cada uno de los ciudadanos que no toman conciencia de lo peligroso que puede ser.
Los residentes locales también expresan su preocupación por la seguridad en la vía circunvalación de Manta, Elena San Lucas, vecina de la zona, enfatiza que la falta de iluminación nocturna en el tramo de esta vía dificulta la visibilidad y aumenta el riesgo de accidentes, además menciona la necesidad de mejoras en los cruces y la construcción de puentes peatonales para garantizar la seguridad de los transeúntes.
Solo a través de estas medidas y la reconstrucción de estas vías, colocando señaléticas y alumbrado, serviría como un faro de seguridad, que puede asegurar el bienestar de quienes la transitan.
Los que también se unen a esta lista sinfín de imprudencia y falta de educación vial son los vehículos de transporte pesado como: camiones, tráiler, volquetas y cigüeñas, al ser conductores que estudiaron y que actualmente cuenta como una profesión son los principales autores de estas catástrofes, al ser un vehículo de gran proporción creen que pueden abusar de su tamaño, transitando a una velocidad extraordinaria y rebasando a cuanto auto pequeño o grande se le atraviese, en vez de ser ellos quienes pongan el ejemplo al ser unos buenos conductores en las vías.
Los conductores ya sea de vehículos livianos o pesados, se toman esta vía para hacer y deshacer como ellos quieran, sin tomar conciencia de la imprudencia y el peligro en que colocan al resto de conductores.
Alrededor de las 20H00 en el tramo del Motel Oh Palo hacia el Motel Loving, un vehículo liviano perdió el control y se chocó contra otro que se encontraba frente a él, lo que ocasionó daños materiales, que ambas partes arreglaron después de una larga riña.
La vía circunvalación de Manta, es como un río atascado en su cauce, se convierte en un sombrío escenario donde los conductores navegan con miedo. Cada día, como un triste poema de tragedia, se desgranan innumerables accidentes que dejan un reguero de lágrimas y despojos materiales en su estela. Diariamente se pueden ver de 1 a 3 accidentes de tránsito, por conducir demasiado rápido o por estar en estado de embriaguez, la falta de resguardo policial, alumbrado y señaléticas son las principales causas para que esta vía se vuelva un peligro latente para los ciudadanos que habitan en Manta.





