Por: Cobo Lascano Mayely
En la animada plaza cívica de la ciudad de Manta, el comercio ambulante emerge como un faro luminoso, listo para satisfacer los antojos al instante, como lo es “Lalos”. Este vibrante rincón gastronómico se erige como un epicentro culinario, ofreciendo una variedad de sabores que deleitan los paladares de locales y visitantes por igual.
“Todo se vende a 1,50 para que disfruten de la comida durante la murga y las celebraciones de la universidad”, afirmó Walter Mendoza, propietario del carrito “Lalos”, mientras susurraba instrucciones a su acompañante para que le pasara una funda de pan, sintiéndose la energía festiva que flotaba en el aire.
De la misma manera, Narcisa Cedeño, ciudadana mantense, aseguró que esta actividad no solo impulsa el mercado durante el feriado, sino que también aviva el espíritu festivo de todas las celebraciones en Manta. “Esta noche, veo a los estudiantes y visitantes disfrutar de los chuzos, los cuales parecen ser los más vendidos, debido a su buena preparación y sabor irresistiblemente delicioso para quienes los compran”, especificó Cedeño.
Como una explosión de arcoíris, estos pequeños puestos iluminan el espacio con sus comidas rápidas, añadiendo un toque de sabor y color a la festiva murga y a las celebraciones nocturnas. El comercio ambulante no solo alimenta los estómagos, sino que también se convierte en un componente vital de la vibrante escena festiva de la ciudad costera.





