Por, Jean Carlos Pinoargote
La plaza bicentenaria en Los Bajos de Montecristi, por parte de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) es como una semilla que ha germinado en la mente del rector, creciendo y floreciendo en una idea tan majestuosa como un jardín de ensueño. Esta plaza, cual piedra angular, se convertirá en el corazón vibrante de la Alma Mater, un faro que guiará a estudiantes, docentes y visitantes hacia un encuentro sorprendente con la historia y la identidad que los caracteriza.
Entre una sinfonía arquitectónica que entrelaza pasado y presente, donde las columnas majestuosas se alzan como árboles poderosos sosteniendo la historia de doscientos años. Jardines meticulosamente cuidados se extienden como mantos de hierba suave, invitándonos a caminar sobre ellos y dejarnos envolver por la naturaleza. El diseño de la plaza bicentenario, como un lienzo en blanco, será adornado con colores y formas únicas, fusionando la tradición con toques de modernidad en perfecta armonía.
Juan Murillo, morador de los bajos del pechiche, aseveró, «la plaza bicentenaria en Los Bajos de Montecristi será un hito que marcará un antes y un después en el paisaje de nuestra tierra, su diseño vanguardista y respetuoso con el entorno natural la convertirá en un referente de arquitectura sostenible».
Por otro lado, Jahir Macías, apasionado y estudioso de la cultura manabita, sostiene que «la creación de la plaza bicentenario es un tributo necesario para celebrar la rica historia y el legado cultural de Manabí. Será un espacio de encuentro que permitirá a la comunidad educativa y a los visitantes descubrir y valorar el patrimonio histórico de Montecristi».
Este espacio de encuentro y aprendizaje será como un oasis en el desierto, donde las mentes ávidas podrán saciar su sed de conocimiento y compartir sus ideas como ríos que fluyen en convergencia. Las áreas verdes, como pulmones vivos, oxigenarán el ambiente y crearán un ambiente propicio para la contemplación y la reflexión. Eventos culturales y académicos, como mariposas de colores, danzarán en el aire, atrayendo a todos con su gracia y diversidad.
La noticia de esta maravillosa creación ha traspasado las murallas de la academia y ha reverberado en los corazones de la comunidad, como un eco de esperanza y orgullo. La plaza bicentenaria se levantará como un faro en medio de la oscuridad, invitando a todos a reunirse y celebrar la historia y el legado de la universidad en un mismo abrazo.





